Luego de que cinco jueces se inhibieran en la causa de Lucía Rubiño que llegó a instancias del Tribunal de Impugnación, tras la apelación que realizó la querella contra el sobreseimiento en favor de Juan Pablo Echegaray, llegó el turno del sexto magistrado que debió dar un paso al costado. Se trata de Renato Roca, quien había sido sorteado para analizar el planteo de la familia de la víctima.
Si bien había trascendido que el magistrado tenía un vínculo cercano con el fiscal Iván Grassi, el juez que se eximió sostuvo que había intervenido como miembro de la Cámara de Apelación en el recurso interpuesto contra el auto de responsabilidad del menor que atropelló y mató a la adolescente. Al emitir opinión sobre el mismo hecho, ello representaba una causal para inhibirse y, por tanto, respondió con la negativa este jueves por la mañana.
Así, se convirtió en el sexto juez que eludió el caso con el objetivo de no afectar la garantía del "juez imparcial". En ese marco, señaló: "...expreso mi imposibilidad legal de llevar a cabo el tratamiento y decisión respecto a la excusación de los miembros de este Tribunal que ya se han excusado, con la eventual consecuencia de continuar mi intervención en función de lo previsto en la causal establecida en el inciso 9º del Art. 96 de la ley 1851-O cuanto expresa...".
Ahora, se estima que la causa volverá a ser sorteada para que un nuevo juez se haga cargo. Lo cierto es que, más allá de las excusaciones que se puedan dar, las partes podrían impugnar también al magistrado electo, si es que el que resulta elegido no se inhibe.
El detalle de la catarata de inhibiciones trajo a colación el denominado concepto de "familia judicial", que resonó en los últimos días en los alrededores de Tribunales, que hace referencia a los vínculos sociales y familiares que existe entre los propios integrantes y funcionarios del Poder Judicial.
Por el momento, los jueces que siguen vigentes son Eduardo Raed, Martín Heredia Zaldo y Silvina Rosso de Balanza. Si bien hay rumores sobre las relaciones que algunos de los magistrados tendrían con las partes, habría uno de ellos que podría tomar las riendas y ese sería Heredia Zaldo. Según las fuentes, él supuestamente no tendría motivos para inhibirse.
El querellante Marcelo Fernández fue quien impugnó el fallo que benefició al hijo del juez federal, que fue desligado de las sospechas de su responsabilidad en el siniestro fatal y que, por ello, era imputado por homicidio culposo. Es que el fiscal Grassi solicitó el sobreseimiento, luego de asegurar que no había pruebas para sostener la acusación, fundado en las pericias realizadas por especialistas del Ministerio Público de Mendoza.