Una joven de 22 años falleció en un albergue transitorio de La Rioja y sospechan que las causas fueron por un juego sexual con su pareja, por lo que el hecho provocó un verdadero revuelo, tal como sucedió en algunos casos que se dieron en tierra sanjuanina. Sin embargo, hubo uno en particular que resulta emblemático y que, en su momento, no sólo conmocionó a la opinión pública local sino que hasta activó una "máquina de tapar".
Se trata de la muerte de Marcela Salas, que ocurrió en un hotel alojamiento del Acceso Este y que, por las consecuencias fatales, su novio, con quien estaba en ese sitio, fue condenado por la Justicia. Desde que apareció el cuerpo de la víctima hasta la sentencia, en el medio se desarrolló una trama de película y mantuvo cautiva a los sanjuaninos durante al menos dos años.
Todo comenzó en 1995, cuando la chica de 17 años fue hallada sin vida en una habitación del hotel Week End, en Santa Lucía. Su pareja, Santiago Mazzei, estaba con ella y, pese a lo sorpresivo que resultó su muerte, no llamó a las autoridades policiales; sino que pidió el auxilio a su entorno más cercano. A partir de ese momento se inició una investigación judicial que estuvo viciada y plagada de irregularidades, por la contaminación de la escena y por las dudas que pesaron en el origen de la instrucción.
Así lo describía el periodista Omar Garade en sus artículos que hacían mención al hecho y que sirvieron de fuente para traer el suceso al presente. El mismo aseguraba que la familia del sospechoso, bien posicionada económica y socialmente, actuó con la ayuda de sus influencias para beneficiar al joven de 19 años que no pudo zafar de una condena, pero que recibió la pena más baja.
En los primeros días de investigación, las autoridades no pudieron determinar con eficiencia cuál había sido la causa de muerte de la muchacha que residía en Chimbas y por ello se construyeron una serie de hipótesis que, finalmente, todas fueron fallidas. Es que la víctima no presentaba signos de violencia aparente en su cuerpo y no se podía establecer por qué había fallecido.
Se especuló con que se trató de un pacto suicida entre los enamorados. Sin embargo, tampoco se hallaron sustancias similares a un veneno en el cuerpo de la joven, ni en una gaseosa que encontraron en el cuarto. En cuanto al novio, un ex rugbier y que en ese entonces jugaba al fútbol, había quedado internado en el hospital puesto que fue encontrado en estado de descompensación.
También se presumió que ambos se habían intoxicado con una fuga de monóxido de carbono. Sin embargo, nada de ello se sostuvo en el tiempo y fue un experto de Córdoba quien echó luz al caso y le advirtió a los forenses locales lo que no habían visto: que la muerte fue ocasionada por reflejo vagal.
La víctima tenía el ano dilatado y ello había pasado inadvertido por los especialistas. El hecho se produjo por una penetración que le causó tal dolor inesperado, que le provocó la muerte. "No se esperaba semejante dolor... no hubo consentimiento de la víctima para un acto que poco tenía que ver con una relación sexual habitual para una pareja de novios", indicó en su artículo Garade.
Mientras tanto, la familia del imputado, con lasos políticos importantes, se ocupó de aislar al sospechoso y que no mantuviera contacto con la prensa. Decía que el chico estaba grave y por ello permanecía internado en una clínica privada, tras ser derivado del Hospital Rawson. No obstante, la prensa dejaría en evidencia que el único acusado estaba en buen estado de salud y que los rumores de su puesta en escena eran verdaderos.
Dos años más tarde llegaría la sentencia contra Mazzei, quien fue hallado culpable por la muerte de Salas, aunque fue considerada como accidental. Por tanto, fue condenado a 3 años de prisión condicional por el delito de homicidio culposo. Los entonces jueces de la Sala Primera de la Cámara Penal resolvieron que había matado sin intención a Marcela Salas, una bella y humilde chimbera que sufrió un reflejo vagal por una relación sexual no consentida. Fue por ello que cumplió con la pena en libertad.