Un intento de arrebato ocurrido el pasado 2 de febrero, en la zona sur de Capital, terminó con una condena de cumplimiento efectivo para un hombre identificado como Pedro Ramón Molina.
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SUSCRIBITEEl hecho ocurrió en las inmediaciones de Ruta 40 y calle 5. El acusado fue reducido por vecinos tras arrebatarle el teléfono a un ciclista. Acordó un juicio abreviado y fue declarado reincidente.
Un intento de arrebato ocurrido el pasado 2 de febrero, en la zona sur de Capital, terminó con una condena de cumplimiento efectivo para un hombre identificado como Pedro Ramón Molina.
El hecho se registró alrededor de las 20.50 en las inmediaciones del lateral este de Ruta 40, a unos 400 metros al sur de calle 5. Personal del Comando Radioeléctrico Sur fue comisionado por el CISEM tras el aviso de una aprehensión civil en la zona.
Al llegar, los efectivos encontraron a un grupo de personas que retenía y golpeaba a un sujeto en un descampado. De inmediato, los uniformados intervinieron para resguardar al hombre y evitar que continuaran las agresiones.
Según relató la víctima, un hombre de 50 años identificado por sus iniciales R.M.R., momentos antes circulaba en bicicleta por calle 5 hacia el oeste, sobre el puente que cruza Ruta 40, cuando fue sorprendido por dos sujetos. Mientras hablaba por teléfono, uno de ellos —que vestía remera oscura— le arrebató el celular de la mano y escapó corriendo hacia el sur por el lateral de la ruta.
El damnificado inició la persecución mientras pedía ayuda. A unos 400 metros del lugar, vecinos lograron interceptar al sospechoso y, al reducirlo, recuperaron de entre sus prendas el teléfono sustraído, que fue reconocido por su propietario.
Intervino el ayudante fiscal de turno, Alejandro Solera, quien se hizo presente en el lugar y entrevistó a la víctima. Luego, en comunicación con la fiscal de Flagrancia, Virginia Branca, se dispuso el inicio del procedimiento especial por el presunto delito de hurto en grado de tentativa.
Posteriormente, la causa fue tramitada por la fiscal Yanina Galante, con la asistencia del ayudante fiscal David Peña. El proceso concluyó mediante un acuerdo de juicio abreviado, en el que Molina admitió su responsabilidad.
La Justicia resolvió imponerle un mes de prisión efectiva por este hecho y unificar la condena con antecedentes previos, fijando una pena única de siete meses de prisión de cumplimiento efectivo. Además, fue declarado reincidente y quedó en prisión preventiva.
Debido a las lesiones que presentaba al momento de su aprehensión, el acusado recibió atención médica en un centro de salud y luego fue derivado al Hospital Rawson para la realización de estudios complementarios.
