Este martes, en la siesta, el tribunal colegiado compuesto por Javier Figuerola, Verónica Chicón y Ana Lía Larrea declaró culpable a Paolo Enrique Carbajal (21) por el homicidio doblemente agravado de su padre, Miguel Ángel Carbajal (54), que cumplía funciones en la policía federal.
De acuerdo al proceso judicial, la defensa solicitó que el hijo, que confesó cometer el asesinato, sea juzgado y condenado bajo la calificación de homicidio simple. Pero no hubo caso. Tanto Figuerola como Chicón sentenciaron a Carbajal por el homicidio doblemente agravado: por alevosía y por el vínculo, como había pedido el fiscal Iván Grassi. En tanto, Larrea no acompañó el agravante del vínculo. No consideró que la relación tuviese algo que ver en el móvil del hecho.
Pese a la condena, aún no se conoce cuántos años estará en prisión. Se sabrá el miércoles a las 16, en la audiencia de cesura, cuando las partes se vuelvan a reunir. Nuevamente, la defensa de Carbajal, a cargo del letrado César Jofré, bregará por el homicidio simple, e incluso puede que recurran a un tribunal de impugnación. Sin embargo, todo conduce a la perpetua.
El caso
Desde el primer momento, la fiscalía tuvo en la mira a Paolo Enrique Carbajal como el principal sospechoso del asesinato de su papá, el policía federal Miguel Ángel Carbajal.
El Ministerio Público Fiscal (MPF) recolectó evidencia clave y que apunta directamente contra Paolo Enrique; porque este mintió a la justicia (con su llegada a San Juan) y cuando fue allanado le hallaron en una bolsa de residuos, un buzo con marcas rojizas (aparentemente de sangre), guantes de látex, un juego de llaves y una navaja.
Con la reconstrucción del hecho que hace el MPF, Paolo Enrique Carbajal planeó todo. Viajó días antes a la provincia, observó el movimiento que había por donde vivía su papá en Villa Huarpe en Pocito. Fue a la madrugada del domingo 14/11 a esta casa, se puso unos guantes de látex y abrió la puerta de entrada del domicilio sigilosamente, se dirigió hasta la habitación donde su papá dormía y le propinó un puntazo. Al parecer el policía federal intentó defenderse -se le halló sangre en la mano con signos de haber forcejeado- y Paolo Enrique le dio el otro puntazo que le terminó quitando la vida. Minutos después, de forma cautelosa este salió de la vivienda y desapareció.
El MPF representado por Iván Grassi, y sus ayudantes Ignacio Domínguez y, Cristian y Maximiliano Gerarduzzi, llegaron a Paolo Enrique Carbajal por varias pistas. La primera es que él mintió con su llegada a San Juan, a la justicia y a sus propios parientes les dijo que había llegado el 15 de ese mes a la mañana (los colectivos llegan en horario de tarde a San Juan) y se mostraba de forma fría ante la muerte de su papá. Ante esta sospecha empezaron a investigarlo y corroboraron que este sujeto había viajado antes a territorio sanjuanino. Precisamente verificaron que había sacado tres pasajes en diferentes fechas 11, 12 y 14 de noviembre.
Paolo Enrique, además tuvo un paso por tres hoteles diferentes en San Juan. Dos días antes al homicidio se hospedó en un hotel que empieza con la letra ‘B’ en Capital; en este lugar estuvo alrededor de dos días. Después fue a otro que estuvo un par de horas (alrededor de 4 a 5 horas) y después del crimen se fue a uno de Caucete. Aparentemente cuando le dijeron que su papá había fallecido, él estaba en este hotel.
Después de su “llegada a San Juan” un tío (hermano de la víctima) le ofreció quedarse en su casa de Rawson. Él dijo que sí y se quedó un par de días. En todo ese tiempo la Justicia empezó a investigarlo y cuando lo allanó el pasado viernes le encontraron debajo de una cama (donde dormía) una bolsa de residuos que contenía todo lo que fiscalía confiscó.