El minucioso trabajo de los profesionales que sustrajeron los huesos en Marayes: corrieron riesgo de pulverizarse
Son tres profesionales los que están analizando los restos óseos hallados a orillas del Río Marayes. Entre ellos, la arqueóloga forense especialista en antropología biológica Gema Guiomar, quien explicó cómo fue el trabajo realizado.
Durante la jornada de este miércoles se dieron a conocer algunos detalles de los huesos hallados a orillas del Río Marayes, en Caucete.Se confirmó que pertenecían al menos a tres personas -aunque no se descarta que sean más-. Ahora trascendieron precisiones sobre el exhaustivo procedimiento que se llevó adelante para extraerlos del lugar, una tarea que, según una especialista,implicó un alto riesgo de que los restos se pulverizaran por las condiciones ambientales.
El levantamiento de los huesos fue una labor compleja y delicada, atravesada por las particularidades del entorno. La zona del Río Marayes se caracteriza por su extrema sequedad, un factor que, sumado a las recientes lluvias, complicó notablemente el trabajo de campo. De acuerdo con lo explicado por los especialistas, la humedad repentina en un suelo históricamente árido vuelve a los restos óseos extremadamente frágiles.
La intervención estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario conformado por la arqueóloga forense especialista en antropología biológica Gema Guiomar, personal de Criminalística, el odontólogo forense y la médica forense Eugenia Juárez. Juntos realizaron el trabajo inicial en el lugar del hallazgo, siguiendo protocolos estrictos para preservar cada fragmento.
En base a los primeros relevamientos realizados en el sitio y a partir de los cráneos encontrados, se pudo establecer hasta el momento la existencia de una cantidad mínima de tres individuos. Esa conclusión preliminar surgió del análisis efectuado tras el levantamiento y continúa siendo profundizada en el laboratorio del Complejo Científico Forense, donde actualmente se desarrollan las pericias.
image
Guiomar explicó que las condiciones ambientales representaron uno de los mayores desafíos. La especialista detalló que, en zonas tan secas como Marayes, una lluvia abundante no solo dificulta la recolección, sino que también incrementa el riesgo de deterioro acelerado de los restos. Incluso, señaló que la combinación de sequedad previa y altos niveles de humedad puede provocar que los huesos lleguen a pulverizarse en un lapso muy corto: “en 24 horas podrían desintegrarse”, advirtió.
Por esa razón, el equipo debió extremar los cuidados durante el procedimiento, utilizando aparatología específica e instrumentos adecuados para evitar la pérdida de material óseo. Cada movimiento fue planificado con precisión, conscientes de que una manipulación inadecuada podía destruir evidencia clave.
Según indicaron los profesionales, el abordaje continúa ahora en el ámbito de laboratorio, donde se profundizarán los estudios antropológicos, médicos y odontológicos. Si los tiempos periciales se cumplen según lo previsto, el primer informe oficial podría estar disponible la próxima semana, lo que permitirá avanzar con mayor certeza sobre la identidad y el contexto de los restos hallados.
El caso recayó en manos de la UFI Delitos Especiales N°2 a cargo de Francisco Nicolía y la ayudante fiscal Gemma Cabrera. Cabe destacar que durante la Feria Judicial, el caso recayó en manos del fiscal Francisco Micheltorena y el ayudante fiscal Adrián Elizondo.