Gendarmería Nacional vuelve a quedar en el ojo de la tormenta tras una nueva denuncia por abuso sexual y presunto encubrimiento por parte del Instituto de Formación de Gendarmes “Gendarme Félix Manifiore”, situado en Barreal. Es que según publicó el sitio Real Politik, una joven sanjuanina denunció que un aspirante la agredió sexualmente en un boliche y el caso se sumó a la investigación federal que vio la luz de lo público semanas atrás, cuando tres miembros de la fuerza fueron imputados por abusos sexuales, amenazas, coacción agravada y violación de los deberes de funcionario público.
Las dos causas, aunque independientes e instruidas en diferentes fueros, presentan una coincidencia que llama la atención, pues en ambos casos señalaron no sólo abuso de poder, sino también una presunta red de protección interna en favor de los denunciados, que comprometería el funcionamiento institucional de la fuerza en San Juan.
La causa que ahora trascendió, acorde la publicación, inició el 3 de julio de 2025 cuando se radicó la denuncia en la UFI CAVIG. La presunta víctima afirmó haber sido abusada por Ernesto Agustín Figuerreo, un aspirante de 22 años. Según su relato, Figuerreo se colocó detrás de ella mientras bailaba en un boliche de la localidad de Calingasta, la sujetó de la cintura y se frotó contra su cuerpo. La joven reaccionó de inmediato, forcejeó y logró zafarse.
Pese a aportar testigos y un relato consistente, la institución habría reaccionado de manera opuesta a la esperada. La denunciante asegura haber sido sometida a hostigamiento y revictimización, mientras que el acusado habría recibido protección de sus superiores.
La situación escaló cuando, días después del episodio, la joven denunció que el denunciado circulaba cerca de su domicilio en un automóvil conducido por el segundo comandante Carlos Ozuna, jefe directo de los aspirantes. El hecho quedó asentado tanto en la denuncia penal como en el formulario de protección policial.
El dato se volvió crítico cuando Ozuna admitió por escrito haber trasladado personalmente al aspirante en su vehículo particular la noche del 30 de junio, fuera del horario administrativo y sin autorización, en contradicción con los reglamentos internos del instituto. Aun así, pidió ser “desvinculado” del caso y acusó a la denunciante de imputaciones falsas.
El caso previo, de total gravedad
El 17 de noviembre pasado, salió a la luz una investigación federal que se encuentra en curso desde agosto. Allí, un exintegrante de la fuerza denunció haber sufrido abusos sexuales con acceso carnal, amenazas, coacción agravada, golpes, humillaciones y encierros entre 2012 y 2018, durante su formación en el mismo centro de Barreal.
Los acusados son Darío Fabián Arco, entonces Comandante Principal; Gustavo Manuel Aranda, Segundo Comandante y jefe de personal; y Graciela Parodi Camuñas, psicóloga del instituto. El denunciante, un exodontólogo de la fuerza, aseguró que Arco y Aranda pasaron de humillaciones y discriminación a agresiones físicas y abuso sexual armado. Afirmó, además, que las amenazas se extendían a su familia.
La psicóloga Parodi Camuñas es investigada por presunto encubrimiento, luego de que elaborara un informe que habría desacreditado al denunciante al atribuirle “fantasías sexuales”, y por la presunta manipulación de documentos para declararlo “inútil para todo tipo de servicio”, lo que derivó en su retiro.
El Juzgado Federal N.° 2 dictó prohibición de acercamiento, requirió los legajos de todos los involucrados desde 2013 y llamó a declarar a personal del Departamento Integral de Género.
Dos casos, un mismo escenario
Ambas denuncias —una de 2025 pero revelada recientemente, la otra recién conocida pero referida a hechos ocurridos entre 2012 y 2018— tienen un punto en común: ocurrieron dentro del mismo instituto de formación de Gendarmería en Barreal, la unidad donde se preparan los futuros gendarmes.
Las coincidencias entre los testimonios de víctimas que no se conocen entre sí generan preocupación dentro del ámbito judicial y en organismos de derechos humanos, que señalan patrones similares: abusos cometidos por superiores o aspirantes amparados por ellos, denunciantes desacreditados, movimientos internos irregulares, entre otras manobras.