Condenaron a los tres hermanos detenidos por el ataque a un joven vecino en Rawson
Llegaron acusados de golpear y acuchillar a otro joven. No pudieron acreditar las lesiones y solo quedaron imputados por amenazas, de modo que acordaron un juicio abreviado y se fueron a su casa.
Los hermanos Matías, Diego y Rodrigo Malla Marín, los ahora condenados.
Los tres hermanos detenidos por el violento ataque a un joven vecino de Rawson fueron a Tribunales y, horas después, regresaron a su casa. Es que llegaron en calidad de imputados por una presunta golpiza y una agresión a cuchillazos, pero terminaron acusados únicamente por el delito de amenazas. Así, acordaron un juicio abreviado y recibieron una pena de 1 año de prisión en suspenso.
Los hermanos Matías, Diego Armando y Rodrigo Damián Malla Marín fueron detenidos el jueves último en Rawson, imputados por la agresión a Galo Arredondo Luna, ocurrida el 23 de enero pasado. Bajo esos cargos comparecieron este viernes ante el juez de garantías Eugenio Barbera. Sin embargo, la audiencia de formalización dio un giro cuando los abogados defensores Claudio Vera y Alejandra Iragorre plantearon que las lesiones no estaban debidamente acreditadas.
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El fiscal Alejandro Mattar, de la UFI Genérica.
En su exposición, el fiscal Alejandro Mattar, de la UFI Genérica, explicó que la presunta víctima no concurrió al médico legista y, por lo tanto, no se pudieron certificar los golpes ni las heridas que dijo haber sufrido. Lo que sí quedó acreditado fue que los hermanos Malla Marín persiguieron y amenazaron al joven con un cuchillo y un arma de fuego de juguete. Por ese motivo, la imputación se limitó al delito de amenazas agravadas por el uso de armas, lo que facilitó el acuerdo de juicio abreviado.
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Los defensores, los abogados Claudio Vera y Alejandra Iragorre.
De acuerdo con la denuncia radicada tras el hecho, el episodio se produjo la noche del 23 de enero en la esquina de Doctor Ortega y San Miguel. Arredondo Luna estaba junto a un amigo cuando fue interceptado por uno de los Malla Marín y, segundos después, se sumaron sus dos hermanos, otro integrante de la familia y un sujeto de apellido Echegaray, señalado también como partícipe del ataque.
Siempre según esa versión, el joven fue rodeado y agredido a golpes de puño y puntapiés, mientras al menos dos de los atacantes exhibían cuchillos. En medio de la persecución, aseguró haber recibido puntazos en los brazos, en una pierna y en una mano, además de golpes en el rostro. También denunció que lo amenazaron de muerte y que lo encañonaron con lo que aparentaba ser un arma de fuego antes de que lograra escapar.
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El juez de garantías Eugenio Barbera.
Si bien en un primer momento se habló de hematomas y posibles heridas cortantes, esas lesiones nunca pudieron incorporarse como prueba objetiva dentro del expediente. La falta de constatación médica terminó siendo clave para que la acusación por lesiones se desvaneciera y el proceso concluyera con una condena en suspenso únicamente por amenazas. Pero el caso aún no está cerrado, dado que todavía permanecen prófugo otro de los Malla Marín y el tal Echegaray.