Atrapan a una cómplice del estafador que dijo tener una mina de oro en San Juan
La mujer, vinculada a las defraudaciones que Leonardo Cositorto perpetró con Generación Zoe, fue detenida en Venezuela. Identificada como Rosa María González Rincón, está señalada como la figura central del esquema de engaño.
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La detención en Venezuela de Rosa María González Rincón, una de las figuras centrales del entramado de Generación Zoe, reavivó la figura del líder de la organización, Leonardo Cositorto, que intentó dotar de legitimidad a su esquema fraudulento con la supuesta inversión de una mina de oro en San Juan.
González Rincón, quien permanecía prófuga de la Justicia argentina desde hacía varios años, fue capturada en la ciudad de San Cristóbal por efectivos de la Policía Internacional, en el marco de tareas de investigación y prevención del ciberdelito impulsadas por el Gobierno venezolano. Dentro de Generación Zoe, a la que se incorporó en 2021, era presentada como la Directora Zoebroker y está señalada como la responsable del algoritmo financiero que permitió el funcionamiento del sistema piramidal.
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Desde la Justicia la consideran una pieza clave en la estructura liderada por Cositorto, quien ya fue condenado en dos provincias argentinas por estafas millonarias. Para los investigadores, González Rincón cumplía un rol central como administradora del entramado financiero que sostenía la organización y facilitaba su expansión internacional.
“La identificación y captura se logró como parte de las acciones que desarrolla el Gobierno Bolivariano en la investigación y prevención del ciberdelito”, señala el comunicado oficial, que describe a Generación Zoe como una organización criminal de alcance transnacional dedicada a la perpetración de estafas bajo un sistema piramidal.
El caso generó impacto en la provincia, puesto que el estafador condenado aseguraba que existía un vínculo de Generación Zoe con la minería sanjuanina. Antes del colapso del esquema, Cositorto y sus colaboradores promocionaron públicamente que la criptomoneda Zoe Cash estaría respaldada por oro proveniente de minas en Argentina, entre ellas yacimientos ubicados en San Juan y Jujuy.
En distintos eventos y publicaciones, Cositorto llegó a afirmar que el grupo contaba con minas de oro propias en esas provincias y que parte del negocio estaba vinculado a la extracción del mineral como respaldo físico de la moneda digital. Ese discurso fue utilizado como una herramienta clave para atraer inversores, especialmente a quienes buscaban seguridad en activos tangibles.
Sin embargo, funcionarios y registros oficiales de San Juan y Jujuy desmintieron esas versiones. Desde ambas provincias aseguraron que no existía ninguna mina registrada a nombre de Generación Zoe ni de Cositorto, ni documentación que acreditara actividad minera vinculada a la organización. Para la Justicia, ese relato formó parte de la estrategia de engaño destinada a dar apariencia de legalidad a un negocio que nunca tuvo sustento real.
De acuerdo con el informe oficial, la estructura criminal fue diseñada para penetrar el mercado financiero, especialmente en la provincia de Córdoba, mediante un sistema piramidal de recaudación fraudulenta. La maniobra consistía en captar inversores a través de supuestas membresías, bajo la fachada de cursos de coaching, mentoring y trading, que ofrecían acceso a productos denominados “bots” con rentabilidades muy superiores al mercado.
Las estimaciones judiciales indican que el fraude afectó a más de 15 mil personas en países como Argentina, Chile, Uruguay, España y México, con un perjuicio económico que oscilaría entre 100 y 300 millones de dólares.