Por la cuarentena

Al menos 200 presos del Penal de Chimbas piden ir a su casa por el coronavirus

La mayoría son condenados, por distintos delitos. Argumentan los más diversos motivos: desde enfermedades crónicas y VIH hasta razones familiares y cuestiones santarias. Por ahora no otorgaron ninguna prisión domiciliaria.
miércoles, 8 de abril de 2020 · 23:16

La pandemia pone también en jaque al sistema carcelario.  Al menos 200 presos del penal de Chimbas ya solicitaron la prisión domiciliaria por el coronavirus, revelaron fuentes judiciales.  En su mayoría son reos con condenas, pero también hay procesados, desde simple ladrones a asesinos. Y hay todo tipo de argumentos, están los que sostienen que sufren enfermedades crónicas o infecciosas como VIH hasta que aquellos que piden ir a sus casas porque tienen a su mujer embaraza y está sola, según voceros oficiales.

La catarata de pedidos de prisión domiciliaria en la justicia provincial y federal comenzó desde el inició de la cuarentena obligatoria dictada por el gobierno nacional, el 20 de marzo último. Y la lista de presentaciones aumentó, días después, a partir de la decisión del Ejecutivo y del Poder Judicial de suspender las visitas y prohibir las salidas transitorias del penal de Chimbas. Esto generó malestar en la población carcelaria, incluso hubo huelga de hambre y amenazas de motín. Nada que no se perciba en el resto de las unidades carcelarias del país, en las cuales también llovieron los pedidos para que los dejen ir a sus casas por razones humanitarias.

El antecedente más próximo es el del ex vicepresidente Amado Boudou, condenado por la causa Ciccone, que la semana pasada obtuvo la prisión domiciliaria por la emergencia sanitaria. Lo mismo sucedió con el piquetero Luis D´Elía, que cumple condena por la toma de una comisaría, que obtuvo ese beneficio por su delicado estado de salud.

Piden el mismo trato

Los presos sanjuaninos piden igual trato. Fuentes del Poder Judicial de San Juan señalaron que sólo en el Juzgado de Ejecución recibieron más de 100 pedidos de prisión domiciliaria. A esto hay que agregarle decenas de presentaciones de procesados que dependen de los juzgados correccionales, de instrucción y de las cámaras penales. Por otro lado, hubo 75 solicitudes por el mismo beneficio por parte de presos que están a disposición del Juzgado Federal.

De estos últimos, la mayoría son condenados por causas por droga. Entre los internos dependientes de la justicia local, hay presos por causas de robo, delitos sexuales y hasta por asesinatos. Y es que cualquiera puede solicitarlo y apelan a los motivos más diversos e insólitos. Están aquellos que justifican, con antecedentes médicos, que padecen enfermedades como diabetes, problemas cardiacos, afecciones pulmonares y VIH, entre otras. O la avanzada edad, que los pone en situación vulnerabilidad y riesgo de contraer el coronavirus.

Otros de los argumentos son la superpoblación carcelaria, en la actualidad hay alrededor de 1500 presos en el penal, contó un funcionario. También apelan a que  las condiciones sanitarias e higiénicas dentro de los pabellones y las celdas son deficientes. Hay quienes van más allá y justifican su pedido en la falta de contacto con sus familias por la suspensión de la visita, otros porque tienen a su mujer embarazada o simplemente porque sus parejas e hijos están solos.

Los abogados sostienen que es una cuestión humanitaria y también alertan que el penal puede ser un escenario propicio para que el virus del coronavirus se propague.  “La prisión domiciliaria es un beneficio que la mayoría de los detenidos lo solicitan porque el Servicio Penitenciario Provincial no tiene los medios de higiene para prevenir una pandemia. Además por la cantidad de detenidos, que se encuentran hacinados en los pabellones”, aseguró Gustavo De la Fuente, uno de los abogados que representa a un preso que pidió la domiciliaria.

Nada sencillo

En el Poder Judicial afirman que la situación los supera y no es una decisión sencilla. El primer problema es que el Juzgado de Ejecución se quedó sin jueza desde que la doctora Margarita Camus renunció a fines de febrero. Desde entonces es reemplazada por distintos jueces, cuyo turno duran 15 días. Es difícil que, en ese lapso, un juez estudie cada uno de los casos, pidan informes al penal y resuelva, explican. Sin contar los plazos para correr vista al fiscal, que también debe dar su opinión y eso lleva su tiempo. Hasta que todo eso ocurra entra otro juez que, como  el anterior, se encuentra en la misma situación.

Otro punto es que son muchos los casos y se ven superados. Funcionarios judiciales señalan que los jueces deben revisar los antecedentes y el concepto de cada reo, la pena que cumple, si está o no en condiciones de recibir el beneficio y si las razones que citan son valederas. A eso hay que sumar que el juez debe evaluar el lugar donde cumplirá la prisión domiciliaria, las medidas de seguridad, las condiciones de la vivienda y quién se hará cargo.

Son muchos los aspectos a valorar a la hora de resolver el otorgamiento de la prisión domiciliaria, con el agregado que siempre existe el peligro de fuga, señaló un juez. Quizás eso explique de por qué no se hizo al lugar a ningún pedido. Mientras tanto, el clima dentro del penal no es el mejor por la amenaza del coronavirus y el malestar de los presos. Las autoridades lo saben, desde hace semanas que reforzaron los guardias para garantizar la tranquilidad y la seguridad dentro de los muros de la cárcel

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