Ya pasaron dos meses del fatídico hecho en el que Celeste Luna murió tras un confuso episodio -dentro de cuatro paredes- con su novio policía, Matías Mellea, de cuya arma reglamentaria se disparó la bala que acabó con la vida de la joven. Por ese terrible desenlace, el suboficial quedó detenido y está sospechado de ser el autor de femicidio, mientras se espera que rompa el silencio ante la justicia en los próximos días.
En ese contexto, Tiempo de San Juan accedió a detalles reveladores de la autopsia que se le practicó al cuerpo de la muchacha de 21 años que perdió la vida el último 15 de diciembre de 2019 de un tiro letal en el rostro, que complicarían al sujeto imputado por presunto homicidio agravado por femicidio y por uso de arma de fuego reglamentaria.
Según informaron fuentes judiciales, el cadáver presenta hematomas de vieja data en varias partes que podrían ser interpretados como signos de la violencia de género que habría sufrido Celeste en manos de su concubino, con quien se había mudado hacía poco a la vivienda de la Villa Hipódromo, donde finalmente falleció.
Estas evidencias estarían en consonancia con la versión que sostiene la parte querellante de la causa -como ya lo expresó en oportunidades anteriores- que asegura que Celeste era víctima de violencia de género y que vivía controlada y asediada por su pareja, con quien mantenía discusiones todo el tiempo, acorde señalaron los testimonios de su entorno.
El otro detalle que trascendió del informe forense se enfoca en sus extremidades superiores, las que no presentaron ningún tipo de signos aparentes de violencia. Es decir que si existió un forcejeo entre la fallecida y el agente de la Seccional 34ta no hay registro de ello. "No hay marcas en los miembros superiores", indicaron las fuentes.
Una vez más, la querella podría usar la prueba a su favor e instalar que se trató de una ejecución, de hecho es una de las hipótesis que baraja una línea de la investigación y donde están fundadas las sospechas contra Mallea. En este punto, la defensa había adelantado que su versión se centraría en un forcejeo entre los involucrados que terminó con el accidental disparo. Es por ello que si hubo una disputa con el arma, en los restos de Celeste no quedaron huellas de eso.
Como ya había publicado este medio, las primeras pericias balísticas habían comprometido al acusado, quien -según trascendió- presentó una buena cantidad de restos de pólvora en sus manos y ropa, como si hubiera manipulado la pistola. Sin embargo, el abogado defensor Fernando Bonomo negó que esto fuera cierto y dijo que quien tuvo más residuos de disparo fue la joven.