El terrible hallazgo fue en la tarde del pasado domingo. El sereno, identificado como Javier Fochi, de 39 años, se encontraba trabajando en el Cementerio San Miguel, de Rawson, cuando llegando a un tacho de basura observó una urna con un extraño contenido en su interior.
Al sacarla y revisarla, verificó que en el interior había una serie de restos óseos "quemados", según le indicó a la Policía. Las primeras informaciones afirmaban que los huesos se tratarían de una persona. Sin embargo, los restos encontrados ya fueron puestos a disposición de la Justicia para ser analizados.
El sereno denunció el hallazgo en la Unidad Operativa Ansilta, la que se puso en contacto con la Comisaría 35ª para realizar las actuaciones legales correspondentes. Lo encontró sobre las 17 del pasado domingo.