El agente Emanuel Ferreyra no sólo que pegó a ese habitante del Loteo El Prado, en 9 de Julio, también golpeó a dos policías que intentaron detenerlo y después le dio duro al calabocero de la Seccional 31ra de Las Chacritas. Esto da cuenta de lo sobresaltado y furioso que estaba ese joven policía que fue filmado en plena agresión y que ahora parece que tiene sus días contados dentro de la fuerza provincial.
Ferreyra fue llevado a indagatoria del Primer Juzgado Correccional, pero por recomendación de su defensora prefirió abstener a declarar en relación al escándalo que protagonizó la madrugada del 26 de julio último en Las Chacritas. El agente, que ya tiene una causa penal del 2018 por presunto apremios ilegales, ahora afronta los presuntos delitos de daños, desobediencia a una orden judicial (o atentado y resistencia a la autoridad) y lesiones en 4 hechos. Y es que esa noche repartió manos sin importar a quien, incluso a sus mismos camaradas de la fuerza.
El problema se suscitó después de que el agente se emborrachara en un asado que hacían los policías de la Seccional 11ra en el Loteo El Prado, en Las Chacritas, 9 de Julio. En un momento dado, Ferreyra se retiró de la fiesta e intentó salir del complejo a bordo de su Peugeot 206. Sin embargo, el portón estaba cerrado. Eso aparentemente enfureció al policía, que chocó el portón con su auto. Fue ahí que salió un vecino de apellido Díaz y lo increpó, eso desató la bronca de Ferreyra, que arremetió a golpes contra ese otro hombre.
No todo quedó ahí, porque al rato llegaron los policías de la Seccional 31ra pero nada calmó al Ferreyra. Este no entró en razón y le pegó a los dos efectivos que trataban de trasladarlo. Pero faltaba algo más del irascible policía. Y es que cuando intentaron meterlo a la celda, el agente hizo su último acto arremetiendo y golpeando ferozmente al calabocero, relataron fuentes policiales y judiciales. Por todo esto es que no sólo que lo denunció el vecino del loteo de El Prado, sino que también esos tres policías que sintieron en carne propia la furia del joven y corpulento agente.
En la Policía están muy molestos con el efectivo, tanto que afirman que, sea cual sea el resultado de la investigación interna en la Subsecretaria de Control de Gestión, quieren echarlo de las filas de la fuerza. Por el momento continúa preso pero puede obtener la libertad debido a que los delitos que le imputan son excarcelables.