Angustiado, desesperado y triste. Así vive el presente un joven rawsino, llamado Lucas Castro, de 24 años. Y no es para menos ese conjunto de sensaciones teniendo en cuenta que vive con su pareja y cinco chiquitos -de 9, 6, 4, 2 años y la más chica, de 8 meses-, a los que debe alimentarlos y contenerlos a diario. Mayor aún es su angustia sabiendo que iba a empezar a trabajar y, por un terrible accidente, terminó con graves quebraduras que lo dejaron inmovilizado y en reposo por un largo período. Ese es el presente de Lucas, quien fue entrevistado por este medio y contó cómo fue el hecho que lo llevó a quedar en las condiciones actuales.
¿Qué le pasó? Todo comenzó el jueves último con una gran alegría para él ya que, tras una larga búsqueda de trabajo, consiguió que una empresa de limpieza le diera la gran oportunidad de tener un trabajo estable. En la mañana de ese día, se comunicaron con Lucas para acordar una entrevista laboral en la tarde. Se dirigió hacia las oficinas de la empresa y, luego del encuentro, le dijeron que se presentara a trabajar en la mañana del día siguiente (viernes pasado).
A la salida de esa entrevista, las ilusiones se le esfumaron a raíz de un desafortunado episodio. Contento, volvía a su hogar, en el barrio Franklin Rawson, en Rawson, donde alquila junto a su pareja Gabriela y los cinco pequeños. Viajaba en su motocicleta por calle Nuche y, llegando a la altura del Club Ausonia, en Capital, fue embestido por un vehículo Peugeot. Recuerda que abrió los ojos y escuchó de la mujer que lo embistió: "Abrió los ojos, está vivo", creían que lo había matado.

La mujer no iba sola, estaba acompañada, por un hombre, según contó Lucas. Fue ese hombre quien se le acercó e intentó tranquilizarlo. Pero el tremendo dolor no le permitía. "Lloraba del dolor y le decía que no podía tranquilizarme porque me dolía mucho el pie", expresó. Ese mismo hombre se comunicó de inmediato con el 911 y, a los 30 minutos, llegó la ambulancia que lo derivó hacia el hospital Rawson.
Allí le realizaron una serie de estudios, lo enyesaron y le dijeron que sería necesario, de urgencia, intervenirlo quirúrgicamente ya que tenía quebradura de tibia y peroné. Esa intervención consiste, en resumidas cuentas, colocarle dos clavos y una placa en esa zona para que pueda volver a caminar con normalidad. Actualmente, debe permanecer con el pie en posición de descanso las 24 horas del día.

Lógicamente, ese accidente le quitó la ilusión de comenzar en esa posibilidad laboral que con tanto esfuerzo estuvo buscando con tanto tiempo. Sin trabajo y, por ende, sin obra social no tiene el dinero suficiente para solventar tan costosa operación. Le dijeron que cada clavo le saldría unos $17.000. Es decir, que la cirugía en total podría costarle alrededor de $50.000. Al menos, quisiera gestionar una pensión temporaria hasta que puedan operarlo y conseguir nuevamente trabajo ya que se le suma que, junto a su famila, alquila la casa que habitan.
La palabra del muchacho: