Atraco en San Martín

Golpean y atan a dos abuelos pobres para robarle un dinero que ya no tenían

Fueron sorprendidos por dos ladrones en su casa en una zona rural. Los dejaron maniatados, amordazados y encerrados, pero no pudieron llevarse el dinero que buscaban. VIDEO
lunes, 12 de agosto de 2019 · 20:02

“Dame la plata que cobraste. Sé que el otro día cobraste”, decía uno de los ladrones, como sabiendo que hacía dos semanas Ana Bravo había cobrado un préstamo del ANSES. Lo que desconocían los asaltantes era que la mujer y su marido ya se habían gastado el dinero. Y se lo decían, pero poco valió para esos dos desconocidos que los golpearon, maniataron y encerraron en su precaria vivienda de una zona rural de San Martín y se llevaron unas pocas cosas.

Soilo Salomón, de 65 años, salía del baño en medio de la oscuridad cuando fue atacado por un ladrón que portaba un cuchillo y ordenó que se tirara al suelo. Su mujer Ana María Bravo, de 67 años, en ese momento miraba televisión dentro de la vivienda y fue sorprendida por otro delincuente que la zamarreó y la encañonó con un revólver. Como el otro, también obligó a que se pusiera boca abajo en el piso.

Así empezó el violento atraco del domingo alrededor de las 22.30 en una  precaria vivienda de caña y barro del asentamiento Dos Canales, en el distrito de La Puntilla, San Martín. Los ladrones se la agarraron con la más débil, con Ana, a quien le decían: “dame la plata que cobraste. Sé que el otro día cobraste…” Se referían a un préstamo del ANSES que cobró la jubilada. El problema es que ya no poseía esa plata, el matrimonio se le gastó en deudas, arreglar su casa y mejorar el pequeño kiosco que tiene en su casa.  “Me pedía que no lo mirara. Me agarraba del hombro y me ponía el revólver en la cabeza para que le diga dónde estaba la plata. Y yo le respondía que no tenía nada, que me la había gastado. Rogaba a Diosito y a la Virgencita para que no nos hicieran nada”, aseguró la jubilada.

Los ladrones estuvieron como 20 minutos dentro de la casa y alcanzaron a robar 1.000 de la cartera de Ana y otros 1.000 del kiosco del matrimonio, un celular y un televisor. Después llevaron a la pareja al kiosco, los dejaron maniatados y amordazados y cerraron la puerta con llave. Al cabo de un rato, Ana y Soilo pudieron liberarse y salieron a pedir ayuda.

 

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