La desaparición y el asesinato de Brenda Requena removió los recuerdos de otros crímenes, cuyas historias estuvieron atravesadas por el odio y las infidelidades.
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SUSCRIBITELa desaparición y el asesinato de Brenda Requena removió los recuerdos de otros crímenes, cuyas historias estuvieron atravesadas por el odio y las infidelidades.
El crimen de Oscar Elizondo
El 23 de abril de 1991, encontraron el cadáver de un hombre calcinado dentro de una camioneta Chevrolet en el callejón Morla, en cercanías de las calles 8 y Costa Canal, en Quinto Cuartel, Pocito. La víctima era el comprador y vendedor de aceitunas Oscar Elizondo.
Después se descubrió que quien lo mató fue un joven llamado Alejandro Camacho. Este confesó que lo hizo por encargo de María Funes, esposa del mismo Elizondo, y del amante de ésta, el camionero Vicente Olmos. La pareja quería deshacerse del comerciante que se interponía en su relación amorosa clandestina.
El crimen de Cristina Olivares
El 7 de julio de 2012 asesinaron de 160 cuchillazos a María Cristina Olivares. La joven mamá apareció maniatada y muerta al otro día a un costado del callejón Picón, metros al Sur de calle 7, en Pocito.
Los responsables de tan brutal crimen fueron su propio esposo, Miguel Palma, que actuó en compañía de su amante, Rosa Videla, y la cuñada de está, Noelia Corvalán. Quedó demostrado que estas dos mujeres atacaron a Cristina y la subieron en la caja de la camioneta de Palma, que ahí la maniataron y la atacaron a cuchillazos.
El crimen de Néstor Moreno

La mañana del jueves 14 de marzo de 2013 hallaron un auto Renault Megane en el fondo de un barranco, al costado del viejo dique Las Crucecitas y al costado de la ruta 153, en la localidad sarmientina de Pedernal. Adentro del coche estaba el cadáver del productor ganadero Néstor Onofre Onofre Moreno (50), quien tenía la cabeza destrozada y decenas de heridas corto punzantes.
Las primeras pistas surgieron a partir del dato de que Moreno mantenía encuentros amorosos con María Cristina Gómez, la mujer de un peón de finca de la zona. Se conoció que ese obrero rural, llamado Nelson Daniel Chaparro, sabía de esa relación y tenía un rencor tremendo contra la víctima. En esa confusa trama estaban también Andrés Rosselot y Eduardo Pedro Giménez, compañeros de trabajos de Chaparro, quienes tiempo atrás habían sido denunciado por Moreno por el robo de animales en esa zona de Sarmiento. Es decir, estos odiaban al productor ganadero.
Eso explica de por qué Chaparro se complotó con Rosselot y Giménez para asesinar a Moreno. El anzuelo fue María Gómez, que citó al ganadero cerca del dique Las Crucecitas para tener un encuentro amoroso. Ahí, la víctima fue atacada por el peón rural y sus cómplices con un hacha, un hierro y a cuchillazos. Después cargaron el cadáver en su auto y lo tiraron por el barranco.

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