El caso de las hermanitas de Caucete raptadas por el ciruja conocido como 'Chingolo' resulta estremecedor por las menores involucradas, por las sospechas que hay sobre la madre y por los detalles de los abusos sexuales al que las sometía, según declararon las niñas en Cámara Gesell. Ahora, una foto que publicó el medio caucetero El Bastón despierta el horror por el tipo de relación que tanto víctimas y victimarios mantenían. ¿Era su papá del corazón?
En la imagen aparecen las tres hermanitas y el acusado de abuso sexual gravemente ultrajante Mario Ortíz, que permanece detenido en el Servicio Penitenciario mientras se resuelve su situación procesal luego de haber guardado silencio en su primera indagatoria frente al juez. Sonrientes las menores y más atrás el sujeto denunciado de tan aberrante delito, cómplice en esa presunta felicidad, el cuadro es tremendo.
Acorde a las mismas palabras que el acusado declaró, las niñas eran "como sus hijas" y solía cuidarlas cada vez que la madre se lo pedía. En sus declaraciones a un medio televisivo, 'Chingolo' dijo que había vivido con las niñas bajo el mismo techo en "la Calle 4" durante un tiempo y que esta vez se trataba de una visita de las menores por las vacaciones.
Por su parte, la madre de las nenas abusadas -quien está en la mira de la Justicia por el rol que tuvo poniéndolas al cuidado de un extraño sin conocer al peligro que las exponía, aunque todavía no fue vinculada a la causa- le dijo a Tiempo de San Juan que ella confiaba en él pero que si se descubría que el hombre era culpable de abuso debía ir a la cárcel. La misma señaló que 'Chingolo' era considerado como un familiar cercano por la relación que ellos tuvieron tiempo atrás, mientras se encargó de aclarar que no lo defendía bajo ningún punto.
"Yo siempre les preguntaba si él les hacía algo, en el hospital también pero ellas me decían que no. Si es así, que pague por lo que hizo ¿cómo lo voy a defender? Sólo quiero que el juez me devuelva a mis hijas", sostuvo la mujer en cuya espalda pesa una orden judicial de prohibición de acercamiento hacia sus propias hijas. Es que la restricción se solicitó bajo la presunción de que la mujer afectaría el relato de las menores.
Si bien la pequeña de 8 y las mellizas de 6 años fueron revisadas por un médico legista que descartó lesiones en sus partes íntimas, por no haber existido penetración, en Cámara Gesell una de ellas confesó haber sido víctima de manoseos, haber sido obligada a practicarle sexo oral y otras vejaciones en manos de 'Chingolo', un conocido de su madre que solía compartir tiempo con ellas.
Otra de las nenas describió situaciones en las que su madre las maltrató. Según trascendió, mientras tenía relaciones sexuales con un sujeto y fue descubierta por la nena, la mujer la corrió con violencia: "Salí de acá negra de mierda". Vecinos apuntaron contra la mujer diciendo que ejercía la prostitución frente a sus hijas, algo que desmintió sin titubear. "Nunca fui eso, si hubiera sido puta tendría muebles aunque sea, tengo una mesa y una silla nomás. Si hubiera sido eso hubiera tenido para darle algo a mis hijas", agregó.
Ante tal realidad, desde la Dirección de Niñez que intervino en el caso decidieron que las tres hermanas estuvieran bajo el cuidado del padre biológico de la más grande. Ese hombre que tiene un hogar y una familia conformada estuvo en pareja con M.P y fruto de su relación nacieron 5 niñas. La más chica era la única que estaba con su madre.