Despejaron todas las dudas sobre si Brenda Requena estaba esperando un hijo al momento en que la asesinaron. Fuentes del caso revelaron que los primeros resultados de la autopsia confirmaron que no estaba embarazada, a la vez que ya casi no existen dudas que hubo descuartizamiento.
A medida de que pasan los días, los especialistas en medicina forense del Poder Judicial parece que van descartando sospechas y afirmando otras en torno al cadáver de la joven madre de 24 años que desapareció el jueves 11 en Campo Afuera, Albardón. Ese día en horas de la mañana, ella se encontraba con su amante José Guajardo y apareció su marido, Diego Álvarez. Todo indica que se produjo una discusión, que Álvarez agredió con una piedra a Guajardo y éste salió corriendo, mientras que la chica quedó ahí. Nadie volvió a ver a Brenda desde esa mañana. A la tarde, su marido denunció su desaparición y aseguró que se había llevado 30.000 pesos de la casa. Cinco días después, a través de los testimonios de dos adolescentes que relataron que vieron a Álvarez quemando algo en un zanjón, la Policía dio con un cadáver semienterrado y calcinado.
La única sospecha cierta es que Diego Álvarez mintió en todo momento, que él mató a su esposa y prendió fuego a su cuerpo para borrar todo vestigio. Por eso actualmente está detenido e imputado de homicidio por disposición del juez Martín Heredia Zaldo, del Cuarto Juzgado de Instrucción.
Entre las muchas cosas que se dijeron está aquella que señalaba que Brenda posiblemente estaba esperando un hijo. Esto surgió a partir de los mensajes que la víctima intercambió con Guajardo, en algunos de los cuales le comentó que tenía un atraso en su periodo menstrual y sospechaba que estuviese embarazada, además de otras cosas. Ahora con seguridad se puede afirmar que esto no era así. Lo confirmaron los médicos forenses que examinaron el útero del cuerpo hallado y constaron que la víctima no tenía rastros de embarazo.
Por otro lado, los forenses ya casi no tienen dudas de que el homicida descuartizó el cuerpo. El hallazgo de un pie calcinado y enterrado, y a la vez separado de las otras partes del cuerpo –el torso y el cráneo- que se encontraron en un principio, es otra prueba más de que desmembraron los brazos, las piernas y la cabeza, explicaron fuentes de la investigación. En relación a eso, los investigadores recogieron piedras con manchas de sangre muy cerca de donde quemaron el cadáver.