Tanto Juan Alberto Guerra, de 44 años, como su hijo, Francis Danilo Guerra, de 19, fueron enviados presos a sus domicilios luego de que golpearan ferozmente a un grupo de ciclistas, en el que estaba el director de Informática del Poder Judicial, Miguel Godoy. A este y a un amigo, Darío Ramírez, los golpearon con un casco de motos. A Godoy, incluso, le quebraron el antebrazo izquierdo.
Por ese hecho, fueron denunciados y juzgados por los fueros de Flagrancia a un año de prisión. Al no tener antecedentes deberían haber quedado en libertad de forma inmediata. Sin embargo, el juez de Flagrancia, Carlos Lima, no se las concedió hasta que no quedara firme su fallo. Pasaron cuatro meses presos en una comisaría. Luego terminaron en libertad ya que la Sala III de la Cámara Penal anuló el fallo de Flagrancia por "vicios procesales" y pidió que sean juzgados de nuevo.
Luego, nuevamente Lima los juzgó con un año y tres meses de cárcel, con prisión preventiva. Este fallo fue apelado por el abogado defensor de la familia, César Jofré, quien pidió que se les otorgara la prisión domiciliaria, debido a los problemas de salud que tenían. Finalmente, el juez Lima terminó cediendo y cumplirán la condena en sus casas.