La periodista sanjuanina de AM 1020 Dolly Rodríguez sufrió ayer por la tarde un violento atraco.
“Yo iba caminando porque todas las tardes salgo para cuidarme la salud. Antes salía con teléfono viejo para el cronometro pero después lo cambié por el nuevo que me lo escondo en la panza. Siempre salgo a caminar cerca de mi casa, yo vivo en Chimbas, entonces camino por la Tucumán, por la Ruta 40, Centenario y Mendoza. Ayer cerca de las 8 de la tarde iba caminando por Tucumán y Centenario, yo solamente llevo la llave del portón y un pañuelo descartable en la mano, entonces un tipo me sale de repente no sé de dónde y me agarra la pierna. Yo creí que era para robarme las zapatillas, pero era para tirarme al piso. Empieza a tirarme de la mano y ahí le digo ‘es una llave nomás, qué querés’, y sigue tirando”, contó a Tiempo de San Juan la movilera radial.
“Entonces yo termino forcejeando, ahora me doy cuenta que hice mal pero en el momento me resistí, y en eso se me cae el celular que tenía en la panza, por la pierna y él se agacha a agarrarlo. Ahí le pegué una patada en la entrepierna. Entonces me dice ‘no te hagás la canchera’, y me saca un arma. Ahí me quedé helada y él sale corriendo, se subió a una moto que lo estaba esperando y se fue”, siguió.
Dolly contó que había unas personas mayores en el lugar que no pudieron hacer nada y que le dijeron que no debía forcejear. “Yo siempre ando tranquila, siempre veo a la policía comunal recorriendo pero en ese momento no se dio. A las 5 cuadras encontré un móvil y los fueron a buscar pero no los encontraron”.
Fueron largos 40 segundos los del asalto, según Dolly, tras lo cual le quedaron fuertes dolores en el brazo y pierna derechos y moretones, debido al encuentro de fuerza con el ladrón.
Si bien sólo le llevaron el celular, para la periodista tiene un gran valor porque en el aparato está toda su agenda de contactos y notas. Inmediatamente después del atraco pidió a la telefónica que le bloquee el teléfono para preservar sus conversaciones. “Te da mucha impotencia y bronca. A la vez yo lo vi tan débil al tipo, me dio ganas de preguntarle qué necesita, por suerte no se veía drogado, capaz que drogado me pegaba un cohetazo”.