Se trata del sujeto de 62 años que abusó y accedió a su hija desde los 11 hasta los 14 años. Le daba dinero para callarla. El novio, clave en el caso. Por Gustavo Martínez Puga
La chica de 14 años se había escapado varias veces de su casa. En una de esas oportunidades, el padre fue a pedir ayuda a la Policía y dijo no saber por qué la hija se iba; pero sí aseguraba que la menor se iba con su novio. Y fue justamente el testimonio del novio una de las piezas claves para que el juez Martín Heredia Zaldo, del Cuarto Juzgado de Instrucción, pudiera cerrar el caso: el muchacho descubrió que K. era abusada sexualmente por su padre y hasta le contó al juez que la hermana y el hermano de su novio se lo habían admitido.
Esa prueba, sumada al testimonio del médico legista que dijo que la menor tenía "desfloración del hímen de vieja data", más el material pornográfico secuestrado por policías de la Seccional 27 en los soportes electrónicas del sujeto, los cuales les eran exhibidos a la menor, sirvieron para que el juez Heredia dictara el auto de procesamiento con prisión preventiva para un gomero de 62 años del departamento Rivadavia, identificado como G.N.A. (se preserva la identidad por la integridad sexual de la víctima).
Martín Heredia Zaldo, juez.
El juez lo procesó por delitos gravísimos que le pueden costar más de una decena de años de prisión si es condenado: abuso sexual con acceso carnal reiterado. Además, es agravado por el vínculo. Y también lo procesó por el delito de corrupción de menores.
Para garantizar a la justicia una eventual demanda civil y las costas, el juez también embargó al sujeto en 100.000 pesos.
En base a los peritajes sicológicos, el juez dio por probado que el gomero había abusado sexualmente de su hija metiéndole los dedos en la vajina, luego haciendo que le practicara sexo oral y finalmente penetrándola. Eso ocurría siempre en la misma casa, cuando la madre no estaba o se encontraba en otro sector de la vivienda. Y la obligaba a la menor a callar, bajo amenaza, y entregándole dinero.