Parece de película pero la gente le sigue creyendo a María Laura Carrizo, la estafadora que, este sábado, volvió a caer por dejar un tendal de víctimas que confiaron en ella para que les adjudicara una casa del IPV.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEParece de película pero la gente le sigue creyendo a María Laura Carrizo, la estafadora que, este sábado, volvió a caer por dejar un tendal de víctimas que confiaron en ella para que les adjudicara una casa del IPV.
Es que es la tercera vez que Carrizo termina presa por lo mismo y en cada una de las oportunidades dejó unas cincuenta víctimas. A pesar de que su nombre fue publicado por la prensa, al igual que su rostro, la estafadora serial se las ingenia para engañar familias que, con la ilusión de la casa propia, le terminan entregando dinero que nunca más ven.
Esta vez fue el propio internventor del IPV quien la denunció en la División Defraudaciones y Estafas que dirige la subcomisario Cintia Álamo y el inspector Demetrio Illanes.
El funcionario recibió en su oficina a varias familias que preguntaban por Carrizo y le decían que la mujer trabajaba en esa dependencia gubernamental y que les había cobrado 10 mil pesos para adjudicarles una casa en dos barrios rawsinos.
Uno de ellos ubicado en la calle Costa Canal y Calle 5 y el otro por calle Doctor Ortega antes de San Miguel. Se trata de dos barrios del IPV que aún están en construcción y que pronto serán entregados.
Según la Policía, Carrizo le decía a sus víctimas que, de las 120 casas que tendrá el barrio, 100 serán adjudicadas a inscriptos y las otras 20 de forma ilegal, por lo bajo y siempre y cuando le pagaran a ella la suma de dinero antes mencionada.
Así, en Estafas calculan que, en esta oportunidad, los damnificados serían unas 50 personas y que el monto que embolsó la estafadora llegaría al medio millón de pesos.
Hace nada más que dos meses, Carrizo salió del Penal por una causa exactamente igual. La única diferencia es que en esa oportunidad fue en un barrio de Caucete. La detención de la mujer fue cinematográfica porque fue aprehendida en la Peatonal, con un montón de dinero que acababa de cobrar encima y en medio de una orda de estafados furiosos que pedían lincharla.
Su foto salió en todos los medios de comunicación e inclusive su nombre y su modus operandi pero de algún modo se las ingenió para volver a estafar.

En el año 2005, según los policías de Estafas, ya había hecho lo mismo con un barrio de Chimbas, por lo que esta es la tercera vez que Carrizo se sale con la suya.
Esta vez, Carrizo cayó con un cómplice, Alberto Illanes, un hombre que la ayudaba con la maniobra y se quedaba con su comisión. Él fue detenido en el barrio Santa Anita, en Rivadavia y ella en su casa del barrio Capitán Lazo, Rawson.
En ambas viviendas secuestraron documentación de personas interesadas en adquirir una casa, donde consignaban hasta cómo estaba compuesto su grupo familiar, tal como lo requiere el IPV para inscribir adjudicatarios.
