Dayana Gil estaba embarazada y tenía 25 años, pero ni ella ni su bebé llegaron al parto, porque la joven sufrió una gravísima infección y murió en 2015. El caso llevó a una denuncia por mala praxis contra médicos del Hospital Rawson, ya que en un principio le dieron una versión muy diferente a la familia.
La joven ingresó al Hospital para hacer algunos análisis porque le dijeron que tenía cálculos en el estómago, pero poco después los médicos informaron que había sufrido un paro cardíaco, que el bebé no sobrevivió y que tenía muerte cerebral.
Según la familia, la explicación de los médicos fue que la joven había sufrido un colapso y posterior paro cardiorrespiratorio por un supuesto síndrome de abstinencia producto de una adicción.
A dos años de la muerte de Dayana la familia descubrió que esta no había sido la causa, sino que la joven tenía una perforación en el diafragma que por el embarazo terminó aprisionándole parte del intestino. Esto le produjo una perforación que liberó material fecal en su abdomen. La infección avanzó y aunque la trataron con antibióticos, no resistió y terminó muriendo.
El proceso judicial llegó hasta la actualidad y el Tercer Juzgado Correccional debió allanar el Hospital Rawson para poder recuperar la historia clínica de la joven.
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