Por Agostina Montaño
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Los perros callejeros que Pedro Paredes (59) recogió de la calle y crió en su casa fueron los que le salvaron la vida a él y a su esposa. Es que esos animales empezaron a ladrar desesperados este lunes por la madrugada cuando una estufa inició un incendio en la habitación de la hija de Pedro que, afortunadamente, no estaba en su casa de la Villa del Carmen, en Rivadavia.
Cuando el hombre se despertó y abrió la puerta vio el infierno. Los muebles ardían y el fuego ya había tomado la membrana y se había vuelto imparable.
"Cuando los Bomberos llegaron ya no había mucho para hacer", dice Pedro angustiado.
Las llamas tomaron la habitación de su hija, un cuarto donde guardaba muebles y la cocina. "Lo único que quedó fue la habitación donde dormíamos con mi esposa así que estamos ahí ahora", cuenta.
Pedro tiene un poco de pelo chamuscado en la frente pero afortunadamente es sólo eso y dice que "fue una desgracia con mucha suerte".
Los Paredes tienen dos hijos grandes y Pedro está desocupado desde abril cuando perdió su trabajo en una empresa de construcción.
"Estábamos viviendo del seguro de desempleo y de a poco íbamos remontando pero ahora nos tenemos que poner a ver cómo arreglamos todo esto", relata el albañil.
Él tiene puesto un pantalón y un buzo que un vecino le prestó porque se quedó sin ropa y si bien desde el municipio de Rivadavia ya fueron a verlo para darle ayuda, Pedro tiene que reconstruir la mitad de su casa.
"Ya voy a cumplir 60 años y acá viví toda mi vida, era la casa de mis padres", se lamenta mientras llora. Afuera, la pila de sillas, ropa, revistas y plásticos quemados le recuerdan que tiene que, a pesar de haber trabajado toda su vida, ahora tiene que empezar de cero.



De las pertenencias de la familia sólo quedaron escombros y cenizas.
