Es porque renunció la secretaria Natacha García, la funcionaria que saltó al tapete público cuando erróneamente citó a declarar a Cristina Olivares, siendo que había sido víctima de la peor masacre en la historia policial de la provincia cuando recibió 140 puñaladas.
En ese momento, García se justificó diciendo que no sabía del crimen de Cristina porque había estado en Chile trabajando para la FAO, un organismo que depende de la ONU y se especializa en las actividades internacionales para erradicar el hambre a través de políticas vinculadas a la alimentación y la agricultura.
En ese momento la empleada había pedido una licencia anual sin goce de sueldo, lo que legalmente le está permitido. Ahora había pretendido el mismo beneficio, pero como el Poder Judicial se lo negó porque ya se lo habían dado, ella se fue igual y posteriormente presentó la renuncia. Fuentes judiciales confirmaron que lo hizo vía mail y fax.
Ahora García estaría radicada en la ciudad de Roma, en Italia, donde la FAO tiene su sede central.