Tenía un fuerte olor a alcohol. No se quería subir a la ambulancia. Se enfrentó con los policías y los médicos. La actitud de Teodora Carolina Rosales había llamado mucho la atención y todo se confirmó con el dosaje de alcohol en sangre: iba por demás borracha. Ese peritaje fue suficiente para que el Juzgado Federal le revocara el beneficio de la prisión domiciliaria por ser madre de un niño menor de 5 años y la enviara directamente al Penal de Chimbas, donde ya está alojada.
Rosales está procesada, con la resolución confirmada por la Cámara Federal de Mendoza, por el operativo en el que le encontraron 30 kilos de marihuana en la Estación Terminal de Ómnibus, en julio del año pasado.
El accidente fue a las 4 del Viernes Santo, en el cruce de Doctor Ortega y Avenida Mendoza, en Rawson.
Eso fue a dos kilómetros de su casa, ya que Rosales vive en Mendoza y Calle 6. El dato no es menor si se tiene en cuenta que su abogado defensor, Gustavo de la Fuente, sostiene que la mujer se dirigía de regreso a su casa desde el centro asistencial La Rotonda, donde había ido a llevar a su hija; que se había devuelto porque había mucha gente; y que había decidido regresar al centro de salud porque la niña seguía enferma.
Legalmente la mujer estaba habilitada a salir de su casa para llevar a su hija al médico.