"La vida sigue igual para todos, menos para mí"

A dos años del asesinato de Rocío Celina Villalón, su madre Silvana pide justicia. Sabe que no puede bajar los brazos, se siente destrozada. Pero tiene que seguir por sus otros hijos.
domingo, 27 de septiembre de 2015 · 17:30

Silvana Villalón miró la foto de Rocío en el comedor de la casa y se descargó con profunda amargura, como si el crimen de su joven hija hubiera sido ayer: "Todos los días pienso qué habría sido de ella si no la hubieran matado”.

A dos años del asesinato de Rocío Celina Villalón, su madre pide justicia. Sabe que no puede bajar los brazos, se siente destrozada. Pero tiene que seguir por sus otros hijos.

Hace dos años, el 28 de septiembre de 2013 recibió la peor noticia que una madre puede tener: Rocío, su hija de 16 años, fue brutalmente asesinada por su ex pareja Fernando Flores. "Lo único que quiero es justicia, a mí nadie me va a devolver a mi hija”. Llora con bronca mientras mira la foto de su hija.

Relata que ahora tiene una hija de la misma edad que tenía Roció, 16 años, es adolescente y tiene toda esa rebeldía y bronca porque ella siente que no la toman igual. Silvana, su mamá tiene que ir llevándola para hacerle ver todo lo malo que fue, porque Roció no se fue por una enfermedad o un accidente, era una chica muy sana.

Siente que le ha costado mucho y le va a seguir costando todo este tiempo. Duerme muy pocas horas, y se pregunta todos los días qué hubiera sido de ella si estuviera viva, qué estaría haciendo a esta hora. Cuenta con tristeza que su hija ya estaría recibida del secundario, donde era una excelente alumna, y quería estudiar Bioquímica.

A Silvana le pesa el silencio en su casa y dice lentamente: "Este silencio no estaba cuando ella estaba conmigo”. Todos los días yo la espero, me acuerdo de ese día que me dijo , y no la volví a ver nunca más”. Expresó que muchas veces tiene recaídas al pensar qué hubiera sido si hubiera estado en ese momento para ayudarla. Y le pide a Dios que la siga ayudando y no la deje caer en este largo y doloroso camino.

Muchas veces le dijo a Rocío que Fabián no era una buena persona para ella. Dice que lo había visto en sus ojos. Él no tenía buenas intenciones. La trataba como un objeto. Creía que ella era solo para él. Roció nunca le creyó que le fuera a hacer algo malo, siempre lo perdonaba.

La joven tenía en mente que todo el mundo era bueno, era muy inocente era solo una nena, siempre fue una chica muy solidaria ayudaba a quien lo necesitara. Ese es el recuerdo que le queda a Silvana, de que su hija, era abanderada y excelente persona, Rocío es quien le enseñó a ser madre.


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