"Amenazaron con violar a mi hija y matarnos”, aseguró Ángel Eduardo Cerda a Tiempo de San Juan. Es que, según el hombre, el conflicto con los vecinos que viven al lado de su casita en la Villa Obrera, llegó a su punto límite y la denuncia en su contra ya está siendo investigada por el Tercer Juzgado de Instrucción a cargo del juez, Guillermo Adárvez.
Separados por una precaria medianera viven en la calle El Arriero, de la Villa Obrera, los Cerda y los Chicaguala, dos familias cuyo enfrentamiento lleva más de una década y se puso violento a tal punto que ya intervino la Justicia. Es esa pared de menos de dos metros la que evita que los integrantes de las dos viviendas se maten a palazos y al mismo tiempo la que ocasionó el conflicto vecinal.
"El martes 10 fue la última vez que se metieron a mi casa, entran impunemente me rompieron mesas, sillas, y un televisor a pedradas”, contó Cerda que ahora dice que viven constantemente asustados y que prácticamente no pueden dormir de noche.
En la casa de la calle El Arriero en donde vive la familia bajo constantes amenazas, también habitan los padres de Eduardo Cerda, y sus dos hijos. "A mi hijo más chico le dicen que le van a cortar la cara y que me van a violar a mi hija de 14”, manifestó Cerda quien ya radicó varias denuncias en la Comisaría 30.
Pero la pelea vecinal no es reciente sino que, según los denunciantes, comenzó hace 15 años con el casamiento de una de las hijas de los Chicaguala. "Nosotros les prestamos nuestra entrada del costado para que ellos hicieran pasar a los invitados porque en el frente de su casa tienen negocio”, explicó el hombre.
Luego de esa fiesta las cosas habrían empeorado porque, según la versión de Eduardo, los Chicaguala "nos empezaron a usar de garaje nuestro patio y siempre les teníamos que pedir que corrieran los autos”.
Un día la paciencia de los Cerda se agotó así que levantaron una medianera y cerraron, pero no les iba a ser tan fácil tener intimidad.
"Primero fueron insultos, hasta que un día se metieron a mi casa en el medio de la noche y me patearon con palos, mi madre tuvo que salir a defenderme”, explicó Cerda.
Después de varias denuncias en la Comisaría y una supuesta "inacción” por parte de los uniformados, el conflicto empeoró y hasta habrían llegado a amenazar con un arma a la familia Cerda.
"Ustedes váyanse de acá rapidito porque si no ya saben cómo van a terminar” les habrían dicho los Chicaguala.
En una de las violentas entradas a la casa de los Cerda los Chicaguala habrían arrojado pedradas a la vivienda hasta reventar las ventanas del frente mientras gritaban desde la calle. "Nos dicen que nos van a matar, ese día nos tuvimos que cruzar y vivir varios días en la casa de mi tía que es en frente mientras ellos entraban y destrozaban todo acá adentro”, explicó Cerda mientras señalaba un televisor destruido presuntamente en ese enfrentamiento.
La denuncia investigada por el Tercero de Instrucción es por amenazas calificadas por uso de arma de fuego y por compeler a hacer abandono de residencia habitual, daños y violación de domicilio reiterada.
Por más insólito que parezca el conflicto de la medianera, éste ha incrementado su nivel de violencia física y verbal y los Cerda dicen no poder dormir de noche. "Como una de las veces que se metieron fue en la madrugada, apenas escuchamos un ruido en la calle nos despertamos todos aterrados, tenemos mucho miedo”, detalló el hombre, que ahora dice no poder salir de su casa "ni a llevar a los niños al colegio.
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"Dijeron que iban a violar a mi hija de 14 años así que mejor nos fuéramos de la casa”, aseguró Eduardo Cerda.
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Lo insólito del conflicto entre vecinos es que todo comenzó por una medianera que separa las viviendas.
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Según consta en la denuncia radicada en el Tercer Juzgado de Instrucción, los Chicaguala habrían entrado y golpeado brutalmente a Eduardo Cerda, durante la noche mientras éste dormía.