Si obtener la licencia de conducir es la meta, hay muchos medios posibles para hacerlo. Empezar a practicar con el auto por el barrio, salir acompañado por algún familiar con vocación para educar en la materia, o bien contratar a alguien. Sin embargo, no siempre el hecho de pagar por la instrucción rinde resultados. Así lo detectaron en el EMICAR y se le plegaron los instructores habilitados: ambos sostienen que aparecieron nuevos instructores inhabilitados que enseñan mal a los novatos al volante, quienes se ven reprobados a la hora de obtener la licencia.
Fueron los instructores del curso teórico de seguridad vial comenzaron a advertir a los interesados de la situación. Detectaron que a veces, algunos instructores les enseñan a manejar con "trucos” o con flagrantes violaciones a la ley de tránsito en lo que respecta al manejo defensivo o la utilización de los elementos del auto.
Dos ejemplos notorios. Al momento de estacionar a 45 grados, muchos conductores lo hacen "de punta” y no "de culata”, como indica la ley. Al ser reprendidos, aseguran que así les enseñó el instructor.
Otro caso, que les suele arrancar carcajadas a los inspectores, es una respuesta en el test teórico. A la pregunta "¿en qué brazo va el casco?” muchos responden "en el izquierdo, porque con la derecha acelero”. Es otro de los "tips” mal enseñados por instructores mediocres, ante la obviedad de que el casco debe ir en la cabeza y no colgando de un brazo.
"Es la diferencia entre manejar y conducir”, sentenció el gerente de la empresa que otorga las licencias, Ernesto González Iaiza. Esa frase es una de las premisas del curso obligatorio para quienes aspiran al carnet, o lo renuevan tras 3 meses de vencido. Es el requisito que debieron imponer para contrarrestar el hecho de que cada vez se maneja peor. Y muchos de esos vicios se ven desde antes de arrancar en el circuito vial.
Desde el momento en el que la persona ingresa al auto y se coloca (o no) el cinturón, está siendo escrutado. Todo gesto es objeto de evaluación, además de la administración de pedales y cambios. "El uso de las medidas de seguridad, el respeto por el otro, la convivencia vial. Todo eso va en la formación que ya trae el propio conductor”, aseguraró el gerente.
Pero ¿cómo asegurarse de que un instructor está "sintonizado” con el EMICAR? ¿Hay garantías al contratar? "En principio yo sugiero que el que pauta el servicio lo haga con alguien que esté inscripto en AFIP. Que el dinero que uno le da al instructor tenga un fin lícito”, apuntó González Iaiza. Las clases cuestan de $100 a $250 pesos por hora y el número de clases es relativo a las capacidades del aprendiz. El monto puede hacerse abultado.
"Y después, que esté de alguna forma registrado en la Dirección de Tránsito y Transporte (DTT)”, apuntó el gerente de EMICAR sobre los instructores recomendados.
Hay varios avisos en revistas, pero no todos son legitimados por la DTT. Algunos ex taxistas, ex remiseros y ex obreros mineros con instrucción en manejo se volcaron al mercado para seguir usufructuando sus habilidades.
"Pero quienes están avalados son sólo aquellos que puedan presentar al usuario una credencial. La misma sirve también para presentar ante la policía en caso de que los detengan en medio de un operativo. Sirve para justificar la falta de papeles de quien va al volante en ese momento, en calidad de alumno en práctica”, precisó Mónica Vicentela, una instructora con 20 años de experiencia y habilitada por Tránsito de la provincia.
En algún momento fue un tema de debate para el EMICAR la conveniencia (o no) de una escuela de manejo. A favor pesaba la posibilidad de formar, desde el principio, a conductores consientes de la convivencia vial, expertos del manejo defensivo. En contra, estaba la lógica de que no se puede ser juez y parte. Al ser la empresa que gerencia las licencias, no sería bien visto que también gerencie la aptitud.
Sin embargo, se estudian alternativas. Por ejemplo, el dictado de cursos online de seguridad vial, o bien la extensión de las clases teórica a mayor tiempo. Incluso es objeto de revisión la formación de los conductores en la categoría profesionales.