UN AÑO DESPUÉS

Fin del escándalo del rockero y los futbolistas: dinero y disculpas

Mediante un acuerdo extrajudicial firmado en una escribanía, Carlos Buenos y Michel Covea, jugadores de San Martín, lograron terminar el asunto judicial por golpear a un joven músico.
domingo, 22 de noviembre de 2015 · 09:18

Por Gustavo Martínez Puga

 

A mediados de noviembre del 2014, las fotos de un joven rockero con el rostro desfigurado conmovió a los sanjuaninos. Pero el caso se transformó en un escándalo nacional cuando trascendió que la víctima denunció policialmente como autores de la agresión a dos futbolistas del club San Martín, el de mayor trascendencia en la provincia.

Un año después la causa penal por lesiones graves y la demanda civil quedaron paralizadas gracias a un arreglo extrajudicial que incluyó dinero y un pedido de disculpas por parte de los deportistas internacionales.

Así lo confirmaron tres fuentes judiciales que intervinieron en ese proceso: el abogado Rolando Lozano, apoderado de la familia del músico Alfonso Aseguinolaza; Darío Amaya, abogado de los futbolistas Michel Covea (venezolano) y Carlos Bueno (uruguayo) y una alta fuente judicial.

El acuerdo extrajudicial se firmó en una escribanía céntrica. En esa reunión no estuvieron presentes la víctima ni sus dos agresores, sino que sólo fueron sus representantes legales. Amaya, por los futbolistas, y los abogados Lozano y Leonardo Villalba por la víctima.

En ese arreglo se acordó que la víctima no impulsaría la demanda que había iniciado en el fuero civil. Y que desistía de presentarse como parte querellante en la causa penal. Esto último fue clave para que la investigación judicial por lesiones graves contra Covea y Bueno se frenara: había un artículo en el anterior Código Civil (vigente al momento del hecho) que decía que la prioridad de investigación se perdía si la víctima renunciaba a ser querellante porque lograba un acuerdo con su agresor en la vía civil o particular.

A cambio el abogado Amaya confirmó el pago de una suma de dinero y, además, les transmitió a sus colegas el pedido de disculpas pública al músico y su familia por parte de los futbolistas, reconociendo que se habían equivocado en su acción (Buen o dijo que solo se había detenido en su camioneta y Covea dijo que le había tirado dos golpes de puño al músico).

Ninguno de los tres abogados quiso revelar cuál fue el monto de dinero. Argumentan que estarían violando una cláusula de confidencialidad fijada en ese arreglo extrajudicial, la cual podría hasta caerse si ese monto trasciende.

La única aproximación que dieron es que la cifra es comparativa a la de una lesión por un accidente de tránsito. "Ni una locura de dinero ni tan poco. Debe haberle alcanzado para los arreglos estéticos que debió realizarse y le debe haber quedado unos pesos más”, se limitó a comentar uno de los abogados.

"Hubo buena predisposición por parte de los colegas para llegar a un acuerdo y respeto mucho eso. Fue un error, lo admitieron y ya pidieron disculpas”, dijo escuetamente Amaya, el abogado de los futbolistas.

El apoderado legal de la familia del músico, Rolando Lozano, no quiso dar detalles del acuerdo extrajudicial y sólo dijo que "el asunto está terminado”.

Mientras que Jimena Caballero, la madre del joven músico, se desentendió de los asuntos legales: "Desconozco totalmente la parte judicial. Como madre, me ocupé de la recuperación psicológica y física de Fonchi. Él fue una sola vez a declarar a tribunales y no volvió más. No tengo idea del monto de dinero ni si hubo o no un pedido de disculpas públicas porque le dimos poder total al abogado Lozano para que él siguiera el caso judicialmente”.

En la madrugada de 7 de noviembre de 2014, en una de las calles del Barrio Residencial, en Capital, Alfonso Aseguinolaza (22) sufrió una golpiza que le deformó el rostro y hasta le arrancaron cabellos. Fue cuando él estaba con unas amigas y dos futbolistas de San Martín frenaron en una camioneta BMW X6 con patente de Uruguay a "piropear a las chicas”. El músico reaccionó y terminó recibiendo una golpiza.

"Nunca más se vio cara a cara con sus agresores. Lo consideramos una etapa cerrada. Lo que a mí me importa es que está vivo y que mi hijo no tenga rencores ni odios”, finalizó Jimena Caballero, la madre del joven estudiante de la Escuela de Músico y empleado de un comercio.

 

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