informe especial

Fugas en las comisarías: superpobladas y con poco personal

Dos fugas de presos en una semana encendieron la alarma de la policía. Con un calabocero por turno y hasta 90 internos en una seccional preparada para 30, la situación se vuelve incontrolable.
sábado, 14 de noviembre de 2015 · 11:52
Presos que golpean a un calabocero y se escapan. Comisarías abarrotadas por  una cantidad de presos que no están preparadas para contener. Falta de personal, la lentitud de la Justicia y problemas edilicios son el panorama que arroja un relevamiento hecho por Tiempo de San Juan, en 5 de las comisarías más "complicadas” de la provincia una de las cuales no cuenta ni con calabozos. Efectivos policiales de las comisarías 17ma, 2da, Ansilta, 13ra y 6ta cuentan cómo es sobrellevar esta situación todos los días. 
 
"En todos lados está colapsado, acá también. He llegado a tener 3 internos y en una ocasión hasta 62 personas todas metidas en un lugar preparado para 10”, sostuvo una fuente de la Comisaría 17. Esta seccional chimbera es, sin dudas una de las que más complicada está en cuanto a infraestructura y personal. "Se trata de que no haya un solo calabocero pero no tenemos personal. Crean dependencias nuevas pero no les meten policía o les ponen policías que nunca han tratado con delincuentes”, manifestaron desde la seccional de Chimbas. Además aseguraron que en algunas ocasiones "el juez ha tardado tanto en resolver que hemos tenido presos que han pasado un año adentro de la seccional”
 
Y ese parece ser el problema también en la Comisaría 2da, desde la que un efectivo explicó a Tiempo de San Juan que "se complica por la falta de personal, ese es el problema de las fugas. Hay un solo turno para manejar a
 treinta personas y hemos llegado a tener hasta 90 en un operativo grande”. 
 
Hay que tener en cuenta que mujeres, hombres, menores y detenidos contravencionales y penales no pueden mezclarse, aunque en muchos casos eso sucede, por ejemplo, en la Comisaría 17. "Cuando hay mujeres y tenemos los calabozos llenos, las tenemos que poner en una oficina porque no hay lugar”, detalló un uniformado de la mencionada seccional. 
 
Al respecto, Adolfo Jofré, jefe de policía de la provincia, reconoció que hay falta de personal en las comisarías pero lo atribuyó a una cuestión de prioridades. "Como hay un incremento en la actividad de prevención en la calle esto trae como consecuencia la aprehensión de muchas personas”, explicó el funcionario. 
 
Además dijo que "no es que falte personal sino que el policía preferimos que esté en la calle y no adentro de la comisaría, es una cuestión de prioridades”. Para Jofré el problema de las fugas "no es algo muy habitual y esto se trató de un caso muy especial que se dio en la misma semana”. 
 
Otra de las seccionales más polémicas es la subcomisaría Ansilta, ubicada en Rawson, en el centro de tres barrios conflictivos como son Los Plátanos, Los Pinos y el Ansilta, los que protagonizan las tapas de los diarios por sus conflictos entre bandas. 
 
Un detalle no menor en esta subcomisaría es que, a pesar del intenso movimiento, no cuenta con calabozos. "Los tenemos acá mientras averiguamos antecedentes y luego son derivados hacia la Villa Hipódromo, la Comisaría 25 o la 24 porque ellos tienen más capacidad”, explicó un agente de la subcomisaría. Según la misma fuente, en algunas oportunidades han llegado a tener a 25 personas en el mismo lugar hasta que han podido ser derivados a alguna dependencia. En este sentido Jofré manifestó que el tema de los calabozos en la Ansilta es un problema urgente de resolver y para el cual ya tienen planificado un proyecto. 
 
Es que la subcomisaría no fue pensada como tal sino que se creó en el lugar gracias a que les cedieron dos casas del barrio donde está ubicada y estas viviendas fueron modificadas para funcionar como dependencia policial. 
 
Una de las comisarías "picantes” que mejor equipada está es la 13 de Rivadavia, desde la que aseguraron que "el lugar no es el problema pero sí la falta de personal” y es este último punto el que parece repetirse en todas las seccionales de la provincia. "Podemos tener 20 personas alojadas y en algunos casos muy especiales hemos llegado a tener hasta 50 pero nunca se nos ha ido de las manos. Sin embargo lo ideal es un policía cada dos presos, cosa que no se da en ningún lado”, relató un efectivo de la seccional rivadaviense. 
 
Por su parte, Jofré sostuvo que ninguna comisaría queda al libre albedrío y que "el jefe de cada dependencia puede solicitar apoyo a la Regional cuando lo crea necesario”. 
 
Además aseguró que hay una nueva camada de aproximadamente 300 policías que serán incorporados para dar apoyo a las comisarías más complicadas de San Juan. 
 
"Hay que priorizar las más importantes, la 17ma, la 4ta, la 2da, la 1ra y la 6ta, ahí vamos a poner inicialmente más personal”, dijo Jofré. 
 
Es justamente esta última comisaría la que ocasionó el escándalo de las fugas la semana pasada. Es que los baños de la seccional ubicada al lado de la Municipalidad de Rawson colapsaron y ocasionaron el traslado de gente a La Rinconada, Pocito, de donde se fugaron tres presos. 
 
Según fuentes de la seccional las cloacas de la 6ta llevan rotas más de un mes y ocasionaron un gran trastorno para quienes trabajan allí que deben trasladar todos los detenidos a distintas dependencias, todos los días.  La comisaría 6ta tiene una capacidad para 40 internos distribuidos en 7 calabozos que ahora se encuentran inhabitables debido al olor a podrido que emana de las cloacas y que aún no ha sido resuelto. 

Las funciones de un calabocero
Es el policía al que siempre le toca "bailar con la más fea”, durante su guardia puede llegar a tener hasta 40 personas a cargo y muchas veces la falta de lugar complica la tarea. 
 
La función del calabocero es cuidar al detenido y esto incluye atender a todos los familiares que se acercan a llevarles cosas y quieren verlos lo cual se torna, muchas veces, en una situación estresante para el policía. Este efectivo lleva además un libro de ingreso, uno de registro del detenido y otro de requisas al detenido otro detalle engorroso porque tiene que controlar que no se les pierda nada y contener a los presos violentos. 


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