El juez Leopoldo Rago Gallo, del Juzgado Federal N°2, no hizo lugar al pedido de detención, y apartó de la investigación por la golpiza a un abusador, al ex director del Servicio Penitenciario Provincial, Leonardo Barac.
El juez Leopoldo Rago Gallo, del Juzgado Federal N°2, no hizo lugar al pedido de detención, y apartó de la investigación por la golpiza a un abusador, al ex director del Servicio Penitenciario Provincial, Leonardo Barac.
La misma suerte corrieron alguno de los guardias que estaban custodiando la Unidad N°2 de la cárcel de Chimbas el día que el interno Federico Fernández Santa María recibió una golpiza por parte de dos presos en ese pabellón donde están los abusadores sexuales.
Según informó el juez Rago Gallo, “de la denuncia no surge sustento para imputar al ex funcionario los delitos de tortura y vejámenes por el que fue denunciado por la fiscal”. De todas maneras, el magistrado explicó que “vamos a ver qué surge de la investigación. Si aparecen pruebas que lo vinculen, así se hará. Pero de las pruebas que se aportaron en la denuncia, no hay motivos para detener al ex director. Así es que, por ahora, está apartado de la causa”.
El ex director del Penal fue denunciado por la fiscal subrogante del Juzgado Federal, Katia Troncoso, quien lo acusó de ser autor de torturas y vejámenes en contra del interno Fernández Santa María.
Para hacer la denuncia, la fiscal subrogante se habría basado en las declaraciones del interno Fernández Santa María. La denuncia causó sorpresa porque ése mismo interno, según consta en las fojas de su legajo, dijo en el Penal y en sede policial que la golpiza se la dieron otros dos presos y nunca involucró a los guardias ni al Director del Penal.
Fernández Santa María está procesado por dos causas gravísimas. Una es por trata de personas: intentó vender a su cuñada, de 15 años, por 10.000 pesos a Santa Fe. En su casa, la prostituía, según la investigación judicial. Y, de esa investigación, surgió el segundo hecho: en su teléfono le encontraron una foto tomada por él mismo en el momento que le hacía practicar sexo oral a su propio hijo. La madre del niño reconoció a Fernández Santa María por su brazo. Por eso también está procesado por abuso sexual grave.
Tras el escándalo de la acusación, Fernández Santa María logró que lo saquen del interior del Penal y lo alojen en la Enfermería, donde las condiciones de encierro son mucho más livianas.