Como se esperaba, antes de entrar en feria judicial, el juez Benito Ortiz dispuso el procesamiento de los cuatro sospechados en el crimen de María Cristina Olivares, la joven madre que fue asesinada de 140 puñaladas y abandonada en la vera de la calle, hace ya un año, en Pocito.
Según se supo, la causa refleja que Palma estuvo en la escena del crimen y fue él quien hizo ir a Cristina hasta el lugar donde la iban a matar. Rosa Videla fue la que la apuñaló y Corvalán también estuvo con ellos. Todo ocurrió, según lo indica el fallo arriba de la camioneta y no en la casa de los suegros, como lo aseguraba el padre de Cristina.
Con la víctima atacada ya muerta, los homicidas se dirigieron hasta el callejón donde se encontró el cuerpo, la mañana del domingo del 8 de julio de 2012.
El rol que ocupó cada uno y que los condenó
Miguel Ángel Palma, ex pareja de María Cristina Olivares, fue la mente macabra del asesinato ya que planeó la reunión entre la víctima y sus agresores, la citó al lugar de encuentro -calle Siete y Vidart-, presenció el momento en que su ex mujer era asesinada y luego participó de en el acto de deshacerse el cuerpo.
Rosa Videla, amante de Palma, fue considerada autora material del crimen, ya que fue quien masacró a Olivares arriba de la camioneta. Antes había participado en la planificación del encuentro con la víctima, con llamadas mediantes con Palma. Inclusive, el fallo remarca la actitud de animosidad que se vio en ella la tarde que presenció al crimen, sabiendo ya lo que podría ocurrir.
Noelia Corvalán, amiga de Videla y Palma, participó en todo momento cuando emboscaron a la víctima. Presenció el asesinato y ayudó al posterior desecho del cuerpo.
Orlando Ramón Videla, hermano de Rosa Videla y conocido como Lucho, fue quien -con el hecho consumado- acudió al auxilio de su hermana, que se había quedado sin nafta y ante la negativa de la ayuda de Palma. Tras el auxilio, se lo considera como encubridor pues tenía conocimiento de lo que habían hecho Videla, Palma y Corvalán.