Según informó personal policial ya hay tres detenidos por el presunto crimen de un obrero de origen boliviano en una fábrica de ladrillos, ubicada en La Bebida, Rivadavia.
Uno de los sospechosos es un hombre que estuvo con la víctima bebiendo minutos antes de su muerte, de apellido Rodríguez, mientras que otro es el hijo de éste, quien encontró el cuerpo del obrero entre las llamas. Por último, sospechan también de un amigo del joven señalado, de apellido Sandoval.
Al parecer, lejos del lugar donde yacía Ángel Mamaní encontraron manchas de sangre y, sumado a la autopsia que dictaminó que Mamaní fue víctima de un fuerte golpe en su cabeza antes de morir entre las llamas, disparó las sospechas sobre las últimas personas que lo vieron con vida.
Las versiones contradictorias de los señalados también hicieron crecer las sospechas.