Por Gustavo Martínez Puga
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Y la situación abrió una pregunta que despierta polémica: ¿Puede un niño pedir que le saquen el apellido del padre porque está seriamente involucrado en el asesinato de su madre? Como si eso fuera poco, el más grande los niños también tiene por primer nombre el mismo que su progenitor.
El caso ya generó posturas totalmente encontradas entre los abogados de las dos familias. Y genera incertidumbre de que pueda llegar a cumplirse, ya que en la provincia es muy poco frecuente que eso ocurra, pero en otros lugares del país si hay numerosos antecedentes, ya sea por violencia familiar o por casos donde no hay agresión física, como el de padres ausentes o que no pagan la cuota alimentaria.
La justicia aún no logró desentrañar si Palma fue el que asesinó a Cristina, si le tendió una trampa para que su amante, Rosa Videla, lo hiciera; o si lo hicieron entre Palma y Videla. Lo cierto es que Cristina habló por teléfono con Palma. Quedaron en juntarse. Luego su cadáver apareció con 140 puñaladas tirado en un callejón de Pocito y la camioneta de Videla transportó la moto de Cristina.
Desde entonces los niños quedaron con sus abuelos maternos. Dicen que la primera manifestación del mayor de los dos niños, que tiene 4 años, fue en el verano último, cuando la abuela materna le llamó la atención al chico que estaba haciendo una travesura y lo llamó por el apellido paterno: “Le dije <vení, Palmilla>. Él se dio vuelta en seco y me respondió: <Ya te dije que no me llamés así. Yo soy Olivares>. Me dejó helada”, cuenta Sandra (44), la madre de Cristina.
La segunda vez fue en la escuela. El día que empezaban las clases y el más grande de los hijos de Cristina iba por primera vez a un aula. Era la salita Naranja de la escuela Eloy Camus, ubicada en el barrio UPCN, en Vidart y Calle 7. Cuando la maestra empezó a pasar la lista con los nombres y apellidos, dicen que el niño le dijo a la maestra que él era Olivares no Palma: “Él se puso mal cuando lo llamaron por Palma. Me miró como pidiendo ayuda. Pero solito la corrigió a la maestra y le pidió que lo llamara por Olivares. Hoy en día la maestra lo llama así”, cuenta la abuela Sandra.
Antonio Olivares, el padre de Cristina, agregó que ya antes el niño había manifestado su distanciamiento con el padre: “En una de las golpizas previas al crimen que él –por Miguel Ángel Palma- le dio a mi hija, los dos niños estuvieron presentes. Eso lo vio mi hijo, que llegó al lugar y terminó a las trompadas con Palma. Después de eso, el niño más grande empezó a dejar de decirle papá a su padre y le empezó a decir Miguel. Y él empezó a pedir que no lo llamáramos Miguel, que es su primer nombre, sino Tony, ya que él se llama Antonio por segundo nombre”.
El más chico de los niños tiene 2 años y pareciera no entender bien la situación. Pero el mayor sí comprende la realidad que vive: cuentan sus abuelos que ellos le dijeron al niño que su madre había muerto en un accidente de tránsito. Pero dicen que, con el tiempo, el mismo niño les dijo “a mi mamá la mató el Miguel”. Los abuelos Olivares dicen que era imposible ocultárselo, ya que vieron el caso en todos los medios y por comentarios de los otros niños.
“No queremos nada de esa familia –por los Palma-. Ni que los niños reciban nada de ellos, ni material ni nada. Los vamos a educar para que estudien y para que luchen por lo que es justo”, dice Olivares.
En el comedor de la casa de los Olivares hay un cuadro con la foto de Cristina y sus dos hijos. Se los regaló la Biblioteca Bicentenario Sarmiento el 24 de noviembre del año pasado, en un acto de homenaje a las mujeres víctimas de violencia de género. Dicen que el más grande los hijos de Cristina le habla a esa imagen de su madre y le lleva flores de los jardines de sus vecinos.
CRUCE ENTRE ABOGADOS
“Es poco creíble y poco serio”
Julio Noguera es el abogado de la familia Palma y está totalmente en contra de que los niños lleven solo el apellido de la madre y no del padre. Y dice que los abuelos Palma le dieron la orden de luchar hasta las últimas consecuencias para no permitirlo: “Es poco creíble y poco serio que un niño de 4 años pida un cambio de nombre. Si la intención de Olivares es esa, tendrá que acreditar que los Palma no quieren que los niños lleven ese apellido. Por el momento Miguel Ángel Palma está imputado, ni siquiera procesado, así es que falta un largo camino legal hasta que llegue a perder definitivamente la patria potestad. Además, la intención de los abuelos Palma es no perder el vínculo con sus nietos. Lo que pasa es que ahora no es momento para liberar esa batalla legal”.
“Es positivo para los niños”
Silvana Aciar es especialista en Derecho de Menores y de Familia y es la abogada de la familia Olivares en lo que respecta a la tenencia de los hijos de Cristina, la víctima fatal. Por otro lado, Eduardo Cáceres es el abogado de esa familia en el aspecto penal. “Es positivo para los niños que lleven el apellido de la madre. En la escuela, Miguelito le pidió a su maestra que lo llame por el apellido Olivares. Así está en sus cuadernos. El que tenga dudas le puede preguntar a la maestra. Además, en el informe de la Secretaría Social describen a Palma tal cual es, y dicen que Miguelito se ponía muy nervioso cuando veía a su padre. Hoy la familia Olivares tiene la tenencia legal de los dos niños y hay una orden de <no acercamiento> a ellos para la familia Palma”.