Como en las películas, el culpable siempre es el mayordomo. Hacia ahí apunta la investigación que la policía de la comisaría 18 lleva adelante, con una pista que llevó a detener a la empleada de la familia, de apellido Elizondo, de 37 años.
La mujer, que trabajaba en la casa de Horacio Monárdez y Lorena Lépez, entró al domicilio entre las 22 y la 1 de anteayer, aparentemente, con una llave de repuesto, ya que no había ningún signo de violencia en ninguna de las entradas.
Monárdez tenía ese dinero guardado para pagar salarios, en su constructora de San Luis.