Desde que nos encontramos en situación de pandemia mundial, los premios no son lo que eran. Las alfombras rojas están casi vacías, los encuentros entre celebridades se han reducido al mínimo —aunque seguimos sin superar el saludo de Harry Styles a Taylor Swift—, a las actuaciones les falta el vitoreo del público… En general, es todo un poquito más aburrido, las cosas como son. Aunque justo esto debió pensar Glenn Close que, entre los muchos papeles por los que ha deslumbrado, dio vida a Cruella de Vil, la malísima de '101 Dálmatas'.
La mitiquísima actriz decidió protagonizar el momentazo de los Oscar 2021, celebrados anoche. Ni tuvo una caída a lo Netta en Eurovisión (inolvidable, lo sabemos), ni dio un mensaje feminista al recoger su estatuilla dorada —básicamente porque no la ganó y eso que estaba nominada a Mejor Actriz de Reparto por su participación en ‘Hillbilly Elegy’. Fue mucho mejor: hizo ‘twerking’ en mitad de la gala. Con 74 años. Oro.
Esta fantasía de momento comenzó cuando el 'dj' de la gala, Questlove, puso el tema titulado ‘Da Butt’. Lil Rel, quien se encargó de presentar parte de la ceremonia, preguntó a la actriz si conocía la canción. Esta no solo contestó afirmativamente, ¡también se puso a menear el ‘booty’! ¿Que si nos encantaría tener una abuela como ella? Evidentemente.
No solo el público del Teatro Dolby, compuesto de 170 personas, empezó a fibrilar. ¡De la misma manera hizo Twitter! Las reacciones no tardaron en llegar y, sobre todo, los halagos a la intérprete.
Y es que todos notaron que era la octava vez que no se llevaba un Oscar (en su lugar, lo ganó la surcoreana Youn Yuh-Jung que también dejó un ‘momentazo’ al ver a Brad Pitt en persona por primera vez), pero se convirtió en la protagonista de esta edición. Buen cambio.