"Juagada maestra": de qué se trata la nueva película que llegó a los cines.
La nueva película protagonizada por Glen Powell, remake del clásico británico de 1949, combina comedia y asesinatos en una historia dinámica y liviana que prioriza el humor y el entretenimiento por sobre el desarrollo emocional de su conflicto. Disponible desde esta semana en los cines de San Juan, “Jugada maestra” es una opción ideal para salir a distenderse y pasar un buen momento.
El film propone una crítica sobre cómo la ambición y el deseo de obtener resultados rápidos pueden deshumanizar por completo a las personas. Sin embargo, lo hace desde un enfoque inusual: lejos de la angustia o el dramatismo (aun cuando la trama está atravesada por múltiples crímenes), apuesta por el desparpajo y la comedia como vehículo narrativo.
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La historia está contada desde el punto de vista de Becket Redfellow (Glen Powell), quien reconstruye los hechos durante una conversación en la cárcel con un sacerdote que lo visita. La estructura del relato alterna ese presente con la ejecución de cada uno de los asesinatos, en un montaje clásico que aporta dinamismo y refuerza el tono ligero de la propuesta.
El origen del conflicto se remonta a su madre, miembro de una familia estadounidense extremadamente rica, quien es expulsada de su entorno tras elegir formar pareja con un músico italiano de bajos recursos y quedar embarazada. Ante la situación, su poderoso padre (Ed Harris) le da dos opciones: abortar y abandonar a quien considera “el amor de su vida” o renunciar a su posición social. Ella decide sostener su maternidad a costa del destierro.
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Así nace Becket, quien es criado por esa mujer que lo cuida, lo ama, lo prepara constantemente y le relata de manera reiterada su historia. Le explica que él aún forma parte de la línea de sucesión de la enorme fortuna, aunque muy relegado en el orden hereditario. Él no logra comprenderlo del todo en su infancia. Sin embargo, es la muerte de su madre la que termina de definir su destino: en su lecho final, ella le pide que luche por aquello que le corresponde.
Ya en la adultez, y casi sin proponérselo del todo, Becket decide actuar. Impulsado por ese mandato, pero también por su propia ambición, elabora un plan para eliminar sistemáticamente a cada uno de los familiares que lo anteceden en la sucesión.
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En medio de ese recorrido reaparece Julia (Margaret Qualley), un amor de la infancia que irrumpe de manera esporádica en la narración. Su presencia introduce un matiz interesante: la posibilidad de que existan personajes aún más calculadores e inescrupulosos, capaces de manipular sin límites para saciar su ambición, pero sin ensuciarse las manos.
Todo este entramado está narrado desde la sátira. La propuesta funciona porque el desparpajo y la deshumanización no se sienten forzados ni exagerados: son parte natural del universo del film. Becket mata sin grandes dilemas, a veces casi por casualidad y con una cuota de azar que roza lo absurdo. En términos visuales, la película evita mostrar los cuerpos: se detiene en el instante previo al crimen, sugiere el resultado a la distancia (como en la explosión de un edificio) y remata con la repetición de féretros ingresando al opulento panteón familiar.
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En paralelo, el uso de la comedia resulta uno de sus mayores aciertos. Se apoya en la exageración de las situaciones sin caer en el chiste fácil, en línea con los códigos del género satírico. Incluso la lógica de los crímenes escapa a cualquier verosimilitud: difícilmente podrían ser ideados por una persona común o, incluso, funcionar en la realidad. Sin embargo, ese exceso no se convierte en un obstáculo. El ritmo ágil y la fluidez del relato hacen que el espectador no se detenga a cuestionarlo, sino que se deje llevar por la sucesión de acontecimientos.
El principal mérito de la película radica, entonces, en su capacidad para abordar una historia dura (atravesada por la ambición y la muerte) desde un registro liviano. No obstante, allí también aparece su principal limitación. El trasfondo emocional vinculado al desarraigo de la madre y su pedido final introduce una dimensión más sensible que nunca termina de desarrollarse por completo. Ese intento de incorporar un componente sentimental queda a mitad de camino y, por momentos, desdibuja el tono general de la obra.
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Aun así, “Jugada maestra” se sostiene como una propuesta eficaz dentro del cine de entretenimiento: una comedia negra ágil, accesible y pensada para el disfrute inmediato. No busca dejar una reflexión profunda ni perdurar más allá de la experiencia en sala, pero cumple con su objetivo de ofrecer un relato dinámico y ameno.
*Dato extra: la película original
Como ya se mencionó, “Jugada maestra” es una remake. Surge de “Los ocho sentenciados” (“Kind Hearts and Coronets”), estrenada en 1949, dirigida por Robert Hamer y considerada una pieza clave del cine inglés que fue producida por los estudios Ealing de Londres, activos hasta 1955.
La historia original presenta a Louis D’Ascoyne Mazzini (Dennis Price), quien es despojado de su derecho a la nobleza luego de que su madre se casara con un tenor italiano sin fortuna. La película se destacó por su refinado humor negro, sostenido en diálogos de gran precisión y una marcada ironía.
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Uno de sus rasgos más recordados es la interpretación de Alec Guinness (recordado por interpretar a Obi-Wan Kenobi en Star Wars), quien encarnó a los ocho miembros de la familia D’Ascoyne que integran la línea sucesoria, incluyendo a una anciana aristócrata que encuentra su final en un globo aerostático derribado por una flecha.
Esta película está disponible en Apple TV y Mubi.
El trailer de la película "Jugada maestra"
Embed - JUGADA MAESTRA Tráiler Español Latino (2026) Glen Powell
Ficha técnica
Título: Jugada Maestra (“How to Make a Killing”)
Género: Suspenso / Comedia
Año: 2026
Origen: Estados Unidos
Duración: 1:49
Reparto: Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Topher Grace, Ed Harris, Zach Woods