Scarlett Johansson fue la contracara, en los 90, de bellezas como las de Kate Moss, ultradelgadas, muchas veces cerca de la enfermedad.
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SUSCRIBITEScarlett Johansson fue la contracara, en los 90, de bellezas como las de Kate Moss, ultradelgadas, muchas veces cerca de la enfermedad.
La protagonista de Match Point fue siempre un dechado de curvas, deliciosamente balanceadas, sin caer en excesos ni en ausencias.
Pero mantener ese estandar parece que la perjudica, y la tiene intranquila.
"Siempre ha existido mucha presión sobre los actores para que estén delgados. Hay una escena en mi película favorita, 'Eva al desnudo', en la que Bette Davis está dando vueltas por una habitación, muy enfadada por algo, y coge un poco de chocolate, y lo vuelve a dejar, y lo vuelve a coger... Al final se lo acaba comiendo, pero solo después de darle muchas vueltas. Incluso entonces existía un montón de presión sobre nosotras. Y ahora es peor", señaló en una entrevista reciente.
"Me gusta tener un peso concreto, y estar delgada y saludable. Pero hay una manera saludable de mantener ese peso y otra que no lo es", dijo
"No quiero hacer ningún comentario sobre la forma en que otras personas eligen vivir su vida, pero en mi caso, soy demasiado paranoica acerca de mi salud como para caer en la espiral de los desórdenes alimenticios. Quiero mantenerme en forma de manera natural", concluyó, despreocupando a sus enamorados seguidores.
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