La modelo y playmate Lindsey Pelas dejó con la boca abierta a muchos hombres y esta vez no fue gracias a sus enormes atributos, sino que estuvo disfrutando de un espléndido día en una piscina de Miami, pero la parte de abajo del bikini, de color blanco, la traicionó notablemente.
Esta mujer fue descubierta cuando trabajaba como camarera en un bar de Louisiana, en algún momento causó polémica al declarar que sus pechos extra grandes son completamente naturales.
Hace un tiempo y para probarlo, publicó una grabación en donde practica diferentes deportes mientras sus encantos se mueven libremente para demostrar demostrar que no son implantes. Ahora mostró "algo más" y sin querer, aunque eso si, la depilación es perfecta.
Fuente: Diario Uno