María Cristina Castillo de día es peluquera de mascotas en su casa de Villa Zavalla. De noche, vestida en trajes multicolores bordados en piedras y botas con lentejuelas se transforma en Fara Queen, la única mujer drag queen del país.
“En la Argentina no hay ninguna otra mujer, Tucumán hace la fiesta nacional y yo soy la reina mujer drag queen hace 6 años”, cuenta. He participado en concursos con hombres y les he ganado en Mendoza, Córdoba y Tucumán donde obtuve segundos y terceros puestos”, agrega.
Fara dice que eligió el nombre porque representa a una reina egipcia y que una vez “se montó” –como se conoce en la jerga el vestirse para una performance drag queen – como una faraona. Lo más extremo que hizo fue raparse y ponerse un zapato en la cabeza para una fiesta local, pero cada vestuario es único y lleva largos meses de trabajo. Fara diseña para ella y para otros: “Yo interpreto la música que me gusta, me baso en eso para los trajes y los shows. Las telas y accesorios son caros, en un buen traje te gastás mil pesos, yo hago mis propias botas”, cuenta. No le gusta repetir vestimenta y tiene alrededor de 200 trajes y 10 pares de botas muy especiales. “Para poder guardar todo me tuve que hacer una pieza en el fondo”, asegura.
En el mundo drag queen, Fara se inició en el año 2006. “Fui a una fiesta y me encantó. Yo empecé de grande”, dice hoy que tiene 50 años. Quien le mostró todos los secretos de este particular arte fue Nina. A su vez, Fara es “madre”, como se conoce a los tutores de los que se inician como drag queen, de varios jóvenes sanjuaninos y de otras provincias a quienes impulsa de presentarse en concursos nacionales. Hace dos años que Fara no concursa pero va como invitada a eventos como jurado y ha participado en varias ediciones del carrusel de la Fiesta Nacional del Sol.
En su barrio, todos saben que María Cristina es drag queen. “Aquí se revolucionan cuando salimos todos vestidos con lentejuelas, con zapatos de plataforma de 30 centímetros, todo exagerado”. La madre de Fara, que murió hace 3 meses, admiraba lo que hacía: “nunca fue a verme en un show pero le encantaba, siempre me preguntaba ‘¿cuándo vas a disfrazarte?”.
Pionera en todo
“A mi gorda le encanta lo que hago pero no se disfraza ni para carnaval. Si me acompaña y me asiste en las presentaciones”, cuenta María Cristina sobre Alejandra Molina, la mujer con la que compartió 17 años de novias y con la que lleva 4 años de casada. Ambas fueron las primeras en San Juan en casarse tras aprobarse la ley de igualdad de género.
Fara será pronto pionera en otra cosa: hace tres meses inició los trámites para que su hija de soltera que tiene 24 años, lleve el apellido de Alejandra, que la cría desde los 6. “Es un trámite como el de adopción que espero que salga el año que viene. Entiendo que no hay otro caso en San Juan. Me encanta ser pionera en todo”.