Por Jorge Balmaceda Bucci
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Son unos auténticos maestros en el arte hospitalidad nocturna. El punto más importante de su trabajo es el que desarrollan dentro del boliche, mientras la noche rueda, pero en realidad su labor se extiende a lo largo de toda la semana. Los Relaciones Públicas conforman una raza especial, que tiene como principal objetivo brindar las herramientas y los espacios para que sus clientes disfruten de la fiesta.
FACUNDO JOFRÉ
22 años
La Previa
“Una vez me llamaron a la puerta porque supuestamente los integrantes del grupo Miranda querían entrar al boliche. Salí y como no vi al cantante, que es el único que identifico, les dije que tenían que pagar. No pasó ni un minuto que me llamaron de arriba y me dijeron que los dejar pasar”.
CAROLINA RUDATTI
36 años
Tres Diablos
“No recuerdo una anécdota en particular, sí puedo decir que muchas veces me siento la oreja de todo el mundo. Llegan los clientes y, como se sienten en confianza, te cuentan sus problemas y descargan todo lo que tienen dentro. Mientras toman algo, charlamos y se van recontentos”.
MAXIMILIANO RIVEROS
22 años
Mamá África
“Algo que me gustaría destacar es la buena onda que hay en la noche en general. Ahora mismo en el boliche estamos apuntando a una clientela de 21 años para arriba y los más pibes, que antes venían todos los fines de semana a Mamá África, lo entienden perfectamente y no hacen ni medio drama”.
JUAN PABLO LUCERO
37 años
Mamá África
“Huy, una de las mejores es cuando laburaba en Punta Tabasco. Una noche tocaron Las Primas y no tuvieron mejor idea que invitarme a cantara con ellas. Yo agarré viaje y de repente me quitaron la camiseta, después el pantalón. El asunto es que terminé cantando en calzoncillos”.
“MATUNGO” (ADRIÁN CANGIALOSI)
28 años
APTKO
“Una noche de mucho calor, cuando trabajaba en New, no tuve mejor idea que conectar la manguera a la bomba de agua, que había en el patio del boliche, y me metí a la fiesta y bañé a todo el mundo. Se armó una chaya impresionante. Cuando la dueña vio el local al otro día no entendía nada”.
RAMIRO ÁLVAREZ
36 años
Bar 46
“Acá soy RR.PP, dueño, cocinero y lo que haga falta y tengo muchas que se podrían contar. Una vez había como 200 personas esperando para cenar y nos dimos cuenta que no teníamos ninguna prepizza. Sin dudarlo me puse a amasar y zafamos, pero nos queríamos matar cuando la gente empezó a pedir”.
