sábado 2 de mayo 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
6° Festival del Teatro Por la Memoria

Acordes para no olvidar

Alejandro Sánchez es un músico sanjuanino de mil caminos. Su comienzo con la guitarra hay que situarla en su juventud, en épocas del proceso militar que le marcó buena parte de su vida artística. Por Jorge Balmaceda Bucci.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Jorge Balmaceda Bucci

Intactos en su memoria conviven placenteros y algunos lamentables recuerdos. Alejandro Sánchez es un músico de dilatada trayectoria y uno de los protagonistas del 6° Festival de Teatro por la Memoria que arrancó ayer. Será el encargado de ponerle el punto y final al evento, el próximo martes, junto a su guitarra y la actriz Andrea Terranova. Pero antes repasó con Tiempo de San Juan el camino recorrido. En el retrovisor de su vida divisó postales de alegría y agradables sentimientos y la época del proceso militar, que él asocia directamente con miedos, muertes y desconcierto.

Cursaba el secundario en la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento cuando nació su pasión por la música. Durante esos años formó junto a Mario Robledo y Toni Belenguer su primer grupo: Pleamar. Todo en su vida por entonces era el estudio y los acordes cuando de repente le tocó ser testigo por obligación del Golpe Militar. Fue una etapa que recuerda repleta de incertidumbre y mucho temor. Nunca tomó parte activa con la denominada línea subversiva, el miedo por lo que veía en la calle y por la forma de proceder de la policía y los militares lo hizo centrarse exclusivamente en ser músico y encaminar su vida académica a la Ingeniería Vial.

Le tocó hacer la colimba y fue ahí donde el destino lo llevó a tener como director de la banda de música del ejército a Orlando Martel, hoy en día uno de los procesados por los Juicios de Lesa Humanidad. Fue también en esos tiempos cuando salió, junto a sus compañeros de escuadrón, rumbo a Neuquén por culpa de la latente guerra que enfrentaría a Argentina con Chile. Por suerte, todo quedó en la nada. La música siguió sonando en sus días hasta que nuevamente apareció la preocupación. Él ya estaba fuera del techo militar cuando el país entró en guerra con Inglaterra por Malvinas, pero la llamada a promociones que hacía poco que habían cumplido con el Servicio Militar Obligatorio lo puso otra vez en juego. La fortuna personal volvió a soplar a su favor cuando se enteró que la forzada defensa de la Patria se extendía hasta una clase antes que la suya. “Fue otro de los grandes engaños que nos hicieron los militares. Por eso me pone contento que ahora se los esté juzgando y espero que paguen por lo que hicieron”, afirmó Alejandro.

Sin despegarse de la realidad y dejando siempre bien claro en su círculo cercano que “el poder por la fuerza nunca es una opción de gobierno”, siguió su andar artístico. Participó, en el tiempo que le dejaba su carrera de ingeniero, en varios grupos y repartió sus acordes por los lugares que iban apareciendo.  Con el título universitario en la mano partió rumbo al sur, pero nunca se desligó de su gran pasión. Tal es el caso, que mientras aplicaba sus conocimientos en su trabajo y compartía sus primeros años de casado con Cristina –después se agrandó la familia con Nehuen, Mariano y Jerónimo-, Alejandro se convirtió en fundador del Coro Universitario de Puerto Madryn. Fueron tres años bajo el sol patagónico hasta que su tierra lo mandó a llamar.

Los años dorados

Su guitarra tenía ya varios kilométros, pero quería sonar muchos más. Instalado en San Juan empezó a compartir escenario con Susana Castro hasta que el movimiento agitado de los pubs golpeó su puerta. Junto a Carlos Cruz y Tito Medina dio vida a Taxi Flet y ahí arrancó su periplo nocturno en una época que recuerda tan especial y feliz que “hasta hubiese pagado por tocar. Tocábamos dos o tres veces por fin de semana y cuando nos quedaba un hueco íbamos a ver a otras bandas. Fueron unos años increíbles”.

Signos Pub suena en su voz con tintes de templo musical, pero también hubo unos cuantos más. El furor de los ’90 fue menguando y Alejandro se retiró a cuarteles de invierno. Su viola volvió a sonar tiempos más tarde junto a la voz de Claudia Pirán y también en movidas más íntimas. Siempre entre familiares y amigos como dicta su filosofía y como, según sostiene, “se disfruta más la vida”.

Este próximo martes, con sus 51 años muy bien llevados, volverá a subirse al escenario junto a Andrea Terranova, su compañera artística desde hace aproximadamente 8 meses. Rascará nuevamente su guitarra por una causa con la cual se siente muy comprometido. “No hay que olvidar lo que pasó. Hay que terminar con la impunidad. Yo les hablo a mis hijos de aquella época para que la semilla de la maldad que sembraron los militares se extinga por completo”, apuntó Alejandro, una persona que desde su primera vez nunca dejó de hacer música.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
La banda de talentos sanjuaninos, lista para volver a rendir homenaje al arte musical de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.

Las Más Leídas

Violento robo en un cajero automático: atacaron a un hombre y le robaron $100.000
Tragedia en Caucete: un motociclista murió tras chocar contra un auto
Las incertidumbres detrás del caso de los animales exóticos hallados en una granja de Pocito.
Dolor por la muerte del hombre que falleció en la tragedia de Ruta 270
Una mirada de cerca al gigante de la salud dental en obra que emplea a 60 sanjuaninos y redefine el paisaje urbano

Te Puede Interesar