Es uno de los mejores músicos de la escena nacional, poeta de los que ya no quedan y artista como pocos. Creó los himnos que todos cantamos y hasta se animó a realizar una nueva versión del himno escrito por Vicente Lopez y Planes. Sus bandas fueron un grito de libertad en los momentos más difíciles de la historia.
Debutó en 1972 en el primer disco de Raúl Porchetto, llamado Cristo Rock como pianista, tecladista, instrumentista, compositor y vocalista. Creó dos de las grandes bandas del rock, Sui Géneris y Serú Girán, pero su carrera como solista continuó dandole mayores éxitos.
La vocación musical de Charly apareció cuando él tenía tan sólo 3 años. Sus padres le regalaron un piano de juguete y en la casa de un vecino empezó a tocar ciertas melodías superiores a las que un chico de su edad podía interpretar. A los 5 años, ya cursaba el conservatorio donde tocaba obras de Bach, Mozart o Chopin. Gracias a su mamá Charly se vinculó con grandes folcloristas como Mercedes Sosa y Eduardo Falú y fue con él que descubrieron el oído absoluto de Garcia.
De pequeño vivió el abandono de sus padres por causas políticas. Eso lo abocó de lleno a la música, ya que con el arte, trataba de mitigar el sufrimiento por la pérdida. Los médicos diagnosticaron que por los nervios vividos en esa infancia, sitomatizó la falta paterna con la falta de pigmentación en partes de su cuerpo. Ese bigote bicolor tan caracteristico de Charly tiene un pasado lleno de dolor que sólo su piano supo acompañar.
“¿Por qué tengo el bigote bicolor? Porque mamá y papá se fueron muy lejos. Los extrañé mucho y así me salió el bigote. No fue antojo, fue un extrañar. Tenía dos años y 32 mucamas”, dijo Charly en un reportaje
Los Beatles fueron el puntapié para que el amor por la música clásica, de paso a los nuevos ritmos europeos. Con ellos, llegaron también los Rolling Stones, Bob Dylan, The Byrds y The Who, entre otros. Del piano, Charly, fue hacia la guitarra eléctrica y su amistad con la música hizo que encuentre la mejor forma de expresarse.
Charly García genio y figura, polémico hasta la médula, en cada una de sus presentaciones mostraba sus más repentinos cambios de humor, sin importarle quien estuviera en frente. Crítico y realista, su opinión única fue acompañada por muchos y repudiada por otros.
Libre como pocos, Charly no sólo tiene oído absoluto, también tiene la dicha de la palabra y nos ha dejado hermosas frases que lo catapultaron al éxito cómo: “No elegí este mundo, pero aprendí a querer” , de su canción Cerca de la Revolución. Hoy cumple 61 años, sin dudas la carrera de Charly fue en búsqueda de un símbolo de paz en su agitada existencia.
Fuente: infonews.com