Alejandro Claudio Guerrero tenía 48 horas para vivir a pleno su libertad gracias a que contaba con el beneficio de la salida transitoria, tras más de cinco años de encierro.
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SUSCRIBITEAlejandro Claudio Guerrero tenía 48 horas para vivir a pleno su libertad gracias a que contaba con el beneficio de la salida transitoria, tras más de cinco años de encierro.
Su ficha decía que debía "reintegrarse" a uno de los pabellones evangélicos de la Unidad 32 de Florencio Varela. Lo primero que se conoció es que jamás regresó y automáticamente, un pedido de captura.
Por semanas nadie supo de su paradero hasta que sus compañeros de las unidades de Varela y de la 9 de La Plata (donde había estado hasta noviembre pasado) vieron su estado de WhatsApp y se sorprendieron por completo: el "Pastor" Alejandro, como lo conocían, había reaparecido.
Pero quedaron todos en shock cuando vieron que había subido una foto junto a la mujer de uno de sus ex compañeros de pabellón. Otro interno alojado en un sector evangélico. Ella lo besa y Alejandro sonríe.
La traición fue mortal. El marido de la mujer los había presentado en el patio de visitas (algo muy poco común entre detenidos). Y ella le había facilitado la dirección de su casa, y su pareja lo había aceptado, para que a Guerrero le dieran la salida transitoria y fijara allí su domicilio.
La actitud despertó la furia de todos los pabellones de evangelistas, de todas las unidades bonaerenses, que dieron la orden de no recibirlo en ninguno de sus sectores. La noticia se difundió hasta por medios del extranjero.
Luego de muchos rumores carcelarios (se llegó a decir que lo habían detenido y que estaría en una unidad del Servicio Penitenciario Federal, ya que su vida correría peligro en uno bonaerense), este lunes los detalles de un hecho de inseguridad volvieron a tener al "Pastor" Alejandro como novedad.
Guerrero era uno de los dos asaltantes que habían ingresado a robar a un campo de la Ruta 2, a la altura del Kilómetro 63, La Plata, y que murieron por los golpes de las víctimas del robo.
Al parecer, los ladrones habían comenzado por reducir a una familia. Tenían un revolver calibre 38 y una pistola calibre 9 milímetros. Uno de los hijos del matrimonio asaltado, en un descuido de los asaltantes, habría alcanzado a tomar una mancuerna y golpeó al menos tres veces a Guerrero en la cabeza. Antes de desvanecerse, el "Pastor" alcanzó a disparar. Le apuntó a Javier Gabutti, dueño de la propiedad. Lo hirió, pero está fuera de peligro.
El otro ladrón intentó huir, pero padre e hijo lo hirieron con un hacha, en el abdomen. También falleció. Fue identificado como Matías Hernán Barrionuevo, de 36 años, domiciliado en Villa Ballester, San Martín.
(Fuente: Clarín)
