En la cuenta de Facebook de Ariel Alberto González llueven los mensajes de indignación y furia contra el único detenido y principal sospechoso por el asesinato de Camila Aldana Tarocco de 26 años. Según trascendió, este jueves, la fiscal Luisa Pontecorvo indagará a González por el femicidio de su ex pareja.
A Camila la buscaban desde hace 10 días en el partido bonaerense de Moreno. En la madrugada del miércoles, apareció su cuerpo semienterrado dentro de una bolsa de consorcio en un descampado ubicado a dos cuadras de la casa del presunto femicida. Los perros de la Policía Bonaerense encontraron los restos de Camila entre los pastizales. La clave para identificarla habría sido un tatuaje en su cuello y en sus piernas.
A Ariel Alberto González lo detuvieron hace una semana por orden de la fiscal Pontecorvo, titular de la UFI N°3 de Moreno-General Rodríguez, quién lo acusó de falso testimonio tras escuchar su relato sobre la desaparición de Camila, aunque también de haber incumplido una pena de prisión domiciliaria en una causa de violencia de género todavía en trámite que se inició con la denuncia de otra mujer.
Ariel González
González, que registró varios trabajos para empresas tercerizadoras de limpieza entre 2010 y 2014, podría ser imputado por el delito de “homicidio agravado por haber mediado violencia de género”, un femicidio. El presunto femicida había estado en pareja con Camila durante varios años, con quien tenía dos hijos de 5 y 7 años. A pesar de esto, hacía poco que se habían separado y ella había formado pareja con otro joven, un ex soldado voluntario que también fue aprehendido pero luego fue liberado por orden de la fiscal Pontecorvo, a pesar de que sigue vinculado a la causa.
En esa oportunidad, González declaró ante la Justicia que había estado con Camila hasta el sábado. Que el viernes a la noche había cenado con ella y una amiga y bien temprano a la mañana siguiente, cerca de las 6, la había llevado en su moto hasta una parada desde donde Camila se iba a tomar un colectivo hasta el centro de Moreno.
Según el relato del acusado, Camila necesitaba ir a un banco para cobrar en un cajero automático la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la Justicia pudo confirmar luego que ese dinero nunca fue retirado y que no había habido ningún movimiento en la cuenta de la joven, por lo que Camila jamás llegó a destino. Tampoco hubo cámaras de seguridad que registraran el trayecto en moto. La última conexión de WhatsApp de Camila correspondía a las 23.19 del viernes y nadie sabía qué había pasado con ella después.
Camila Tarocco
Claudia, la mamá de la joven asesinada, ya había hablado con los dos hombres que la vieron por última vez e intentaba establecer a través de sus testimonios, una cronología precisa de las últimas horas de su hija.
“Con su novio estuvo hasta las 10, después volvió a su casa para cenar. Supuestamente el sábado el ex la llevó a la parada para tomar el colectivo y de ahí ya nadie supo más nada. El teléfono le andaba mal y no se puede comunicar con nadie”, contó en esa oportunidad la mujer, que debió lidiar con la desaparición de su hija en plena cuarentena obligatoria por la pandemia de CIVOD-19, sin poder salir de su casa.
Según trascendió, el presunto femicida habría confesado ante su propia familia el mismo día de la desaparición de la joven de 26 años, con quien había estado en pareja y tenía en común dos hijos de 5 y 7 años. Aunque los familiares de González no actuaron en ese momento, en las últimas horas el secreto se hizo demasiado pesado y fueron ellos los que se quebraron e informaron a la fiscal del caso, Luisa Pontecorvo, lo que Ariel González había hecho.