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La astrología ya predijo al coronavirus: ¿Una nueva era?

Los astrólogos ya sabían que 2020 sería un año de la máxima importancia y trascendencia y traería consigo el inicio de un nuevo ciclo espiritual e histórico.
viernes, 10 de abril de 2020 · 10:28

POR JULIO ANTONIO (ASTRÓLOGO)

El nuevo año 2020 llega acompañado de un verdadero “terremoto” que está agitando con gran fuerza a toda la humanidad, la nueva pandemia de coronavirus, que nos ha cogido a todos por sorpresa y amenaza con traernos una crisis de inusual magnitud tanto de salud como en la economía. 

Pues bien, los astrólogos ya sabíamos que 2020 sería un año de la máxima importancia y trascendencia y traería consigo el inicio de un nuevo ciclo espiritual e histórico porque a lo largo del mismo asistiremos a una importantísima conjunción o alineamiento planetario, que va a implicar a los gigantes Júpiter y Saturno, a los violentos Marte y el temido Plutón, y también en el pasado mes de enero, momento del comienzo de la pandemia, al Sol y Mercurio, toda una gran constelación de planetas alineados juntos frente a la Tierra. 

Conjunciones de este tipo se dan solo muy de tarde en tarde y siempre traen consigo cambios tan profundos como radicales tanto en nuestras vidas particulares como en los grandes acontecimientos mundiales.

Saturno y Plutón, los más temidos

De todos estos planetas los más temidos y peligrosos son Saturno y Plutón que cuando unen sus fuerzas son responsables de las mayores crisis, las más dramáticas y dolorosas. Precisamente se hallaban formando una conjunción exacta en el pasado mes de enero, justo el momento en el que se iniciaba la terrible pandemia. 

Francisco de Goya
'Saturno devorando a su hijo', de Francisco de Goya
20minutos

Y finalmente, otro planeta que despliega actualmente su influencia más potente es Neptuno, que transita por su propio signo de Piscis y al que la tradición asocia con los virus y todas las plagas, pestes y enfermedades misteriosas. 

Epidemias letales pero con solución

La experiencia nos confirma que a lo largo de la historia las epidemias más letales y devastadoras han estado siempre relacionadas con Neptuno o con su signo Piscis. 

En este caso el planeta y el signo actúan conjuntamente desplegando y reforzando así su máxima influencia pero la buena noticia es que Neptuno no forma aspectos disonantes con ninguno de los grandes planetas lo que indica que esta terrible crisis se podrá solucionar, que a pesar del gran dolor al final saldremos de esto con bien y no tardando mucho llegarán tanto el tratamiento como la vacuna.

Espiritualidad hacia la Era de Acuario

Tampoco debemos perder de vista que Neptuno, al igual que su signo Piscis, también se relacionan con las formas más altas de espiritualidad y misticismo por lo que deberíamos entender que detrás de este drama probablemente se esconde un mensaje trascendental, una llamada a volver los ojos hacia lo alto, a reencontrarse con los grandes valores humanos y espirituales perdidos. 

Esta terrible crisis no solo supone una temible amenaza para la salud o un cataclismo para las economías mundiales sino también muy probablemente la oportunidad para un renacimiento espiritual, una toma de conciencia de que no somos omnipotentes, como sucedió tras el hundimiento del Titanic ese barco que supuestamente nunca se podría hundir. 

Titán, la luna más grande de Saturno.
Titán, la luna más grande de Saturno.
NASA

En el mejor de los casos de todo ello podría salir una humanidad más espiritual, humanista, solidaria y fraternal, capaz de dejar a un lado sus querellas, egoísmos e intereses materiales para afrontar todos unidos la temible amenaza común. Sin duda todos estos cambios tendrían mucho que ver con la futura y mítica Era de Acuario y da la casualidad de que la gran conjunción planetaria de 2020 se dirige precisamente hacia el signo de Acuario.

SIDA, gripe, viruela y la 'peste negra'

Si volvemos un poco la vista atrás veremos como en paralelo con las grandes conjunciones o alineamientos planetarios se han producido siempre acontecimientos y cambios de la mayor trascendencia. 

Por ejemplo en el año 1980 una gran conjunción de Marte, Júpiter y Saturno formando todos ellos formando un aspecto adverso con Neptuno coincidió con la extensión del SIDA, una enfermedad cuyo avance quizás no ha sido tan rápido y atemorizador como el coronavirus pero que sin embargo no se ha hallado aún su solución definitiva y tan solo se ha conseguido convertirla en una enfermedad crónica. 

Virus del sida
Pruebas sobre el virus del sida
Archivo

Mucho peor y más terrorífica fue la famosa pandemia de comienzos del siglo XX conocida como la gripe española, surgida en 1918 y que dejo más de 50 millones de muertos hasta su final en 1921

También aquí nos encontramos de nuevo a Neptuno formando una gran conjunción con Saturno, el más maléfico de los planetas. Y asimismo en la pandemia de viruela que en 1520 mató al 90% de los indios nativos americanos Neptuno se hallaba en su signo de Piscis y por lo tanto en su máximo poder.

Un experto analiza uno de los 25 esqueletos desenterrados en marzo de 2013 en Londres, que pertenecen a víctimas de la Peste Negra.
Un experto analiza uno de los 25 esqueletos desenterrados en marzo de 2013 en Londres, que pertenecen a víctimas de la Peste Negra.
EFE

Pero la indiscutible reina de las pandemias a lo largo de prácticamente toda la historia fue la conocida como “peste negra” que se originó en extremo oriente en 1347 y desde allí llegó hasta Constantinopla y posteriormente a Europa, alcanzando su mayor virulencia entre 1348 y 49. En total mató a más de 200 millones de persona, alrededor de la mitad de la población europea o tal vez más. 

Pues bien hacia 1346-47 se formó una gran conjunción de los gigantes Júpiter y Saturno precisamente en el signo de Piscis, y más tarde estos planetas se juntarían con Plutón en una situación prácticamente similar a la que tenemos actualmente aunque por fortuna en 1347 no existían los avances médicos de los que disfrutamos ahora. Por otro lado las consecuencias espirituales de esta crisis de la peste negra también son indiscutibles con una explosión de misticismo y religiosidad por toda Europa y la construcción de las bellísimas catedrales góticas que parecían elevarse casi hasta el cielo.

 

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