Dos hombres fueron condenados a prisión perpetua por la justicia santiagueña por haber matado a golpes a un jubilado durante un robo en la casa donde vivía solo y luego arrojaron su cuerpo a un chiquero, donde fue devorado por los chanchos.
La pena máxima recayó en Gustavo Javier Escalada y Rito Fabián Cejas, quienes fueron hallados culpables de homicidio agravado por criminis causa y robo en concurso real, en perjuicio de Lucio Arnaldo Farías, de 70 años.
El adulto mayor, quien vivía en el paraje La Castaña en el sur de esta provincia, fue asesinado con golpes de hacha y un trozo de viga de cemento.
Según lo que pudieron reconstruir los investigadores, los dos llegaron a la casa del anciano en horas de la noche del 22 de octubre de 2012 y simularon tener problemas en un neumático de la motocicleta en la que se movilizaban, motivo por el que le pidieron ayuda. Cuando el anciano inflaba la goma del rodado, uno de los acusados le dio un golpe en la cabeza con la viga que lo hizo caer al suelo, donde continuaron con el ataque para luego trasladar el cadáver al corral donde la víctima criaba cerdos, que prácticamente devoraron al hombre.
Vecinos de Farías dieron aviso a la Policía porque no lo veían en inmediaciones de su hogar y cuando los agentes realizaron una inspección ocular en el inmueble notaron un inusual desorden y manchas de sangre en el patio.
Una investigación permitió establecer que los restos óseos hallados en el chiquero pertenecían a Farías y que dos pobladores de la zona lo habían asaltado.
Los atacantes lograron llevarse de la casa 3.000 pesos en efectivo, un reloj y otras pocas pertenencias que luego fueron halladas en la vivienda de uno de los acusados y reconocidas por familiares del jubilado. Los jueces Alfredo Pérez Gallardo, Julio Alegre Paz y Luis Domínguez dictaron el veredicto en consonancia con lo que había requerido la fiscalía en su alegado. En cambio, los defensores habían solicitado que consideraran que los asaltantes habían cometido homicidio en ocasión de robo, por lo que estipularon que la pena debía ser de diez años de cárcel para cada uno de sus representados.