A partir de los daños ocasionados en viviendas del barrio
ATSA de Godoy Cruz -que se había inaugurado en 2014- por el sismo con epicentro
en San Juan del último domingo, surgieron dudas sobre la calidad de las
construcciones que se vienen realizando en Mendoza en los últimos años. Carlos
Llopis, ingeniero del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico,
dialogó con MDZ Radio y pintó un panorama sombrío en caso de ocurrir un evento
de mayor magnitud.
"Estoy muy preocupado porque el sismo fue a 200 kilómetros
de distancia y no debería haber ocasionado daños. No se lo atribuyo a la
magnitud del sismo sino a la calidad de la construcción que se viene realizando
en Mendoza, debido a que no se controla el hormigón y estos daños se pueden
producir por un sismo o por las lluvias", explicó Llopis.
"Falta control de los hormigones y de la documentación
técnica. No se cumple con los códigos nuevos. Estos controles los debería
ejercer la Municipalidad y el Gobierno para las obras públicas como escuelas o
barrios del IPV por ejemplo", añadió el ingeniero.
"Se trata de ahorrar en todo lo que se puede y la
planta hormigonera hace su hormigón, que muchas veces no coincide con el que
pidió el estructuralista, es de menor calidad. Ha pasado en muchas obras pero
no puedo dar nombres. Obras de varios pisos han tenido que ser reforzadas o
demolidas a partir de controles posteriores. Estamos caminando por la cornisa.
Vemos lo que pasa en otros lados y no tomamos noción del peligro", aseguró
Llopis.
"No se están aplicando las nuevas normas que comenzaron
a regir en 2005. Siguen con el código obsoleto de 1987. Habrá que rezar que no
pase nada. A los argentinos no nos gusta que nos controlen y el control debe
existir siempre. Si ocurre un sismo de 6,2 cerca de la ciudad de Mendoza y a
baja profundidad vamos a tener muchísimos problemas. Le sugiero a todos los
propietarios que hagan el control de su casa y a los organismos públicos que
cumplan con los códigos y normas", cerró el ingeniero, muy preocupado.
Fuente: MDZ