La mafia de los "trapitos" invade la costa atlántica

Los cuidacoches ilegales se extienden por todos los balnearios de la zona, y varias veces mantienen enfrentamientos con los turistas.
miércoles, 13 de enero de 2016 · 19:15
En lo que va del año ya se denunciaron unos 180 ataques de "trapitos" que reaccionan de manera violenta cuando los veraneantes en la costa atlántica bonaerense se niegan a pagar por el presunto cuidado de sus vehículos, denunció una ONG especializada en la temática. 

"La mafia de los trapitos llegó en los primeros días de diciembre a Mar del Plata y Pinamar, se repartieron zonas y a partir del primero de enero de 2016 coparon prácticamente ambas ciudades balnearias, cobrando desde 50 a 200 pesos, según la cara, según el coche y según la hora", dijo al matutino porteño Diario Popular el abogado Javier Miglino, titular de la organización Defendamos la República Argentina.

El problema este año es que hay menos cantidad de turistas y bajó el gasto de las familias, por lo que se producen graves enfrentamientos por la resistencia de la gente a pagar los "peajes", indicó el especialista. En ese marco, "las agresiones suman 180 denuncias por rayaduras como método de venganza, además de roturas de vidrios y hasta golpizas", agregó. 

"La mafia de los trapitos está arrasando Mar del Plata y Pinamar, principalmente, aunque también tienen presencia en localidades de toda la costa. Lo cierto es que ya no están en zonas determinadas sino en todas partes", dijo Miglino. "Puede vérselos en el centro de las ciudades mencionadas, en el Puerto de Mar del Plata, Punta Mogotes, las playas de El Faro y por supuesto las playas céntricas más concurridas".

"En el caso de Pinamar las cosas no están mejor, a pesar de que el municipio hace un par de años optó por legalizarlos. No solo hay 10 veces más. Eran 120 al momento de la legalización y hoy más de 1.200, sino que es literalmente imposible estacionar en algún momento del día o de la noche sin que aparezca de improviso un grupo de trapitos a cobrar". 

"Están en la Avenida Bunge pero también frente a todas las playas, en Ostende y Cariló e incluso tal como lo afirma el propio Intendente de Pinamar, Martín Yeza, han amenazado al jefe comunal porque quieren unos 15.000 pesos cada uno para irse", dijo Miglino.

Un cálculo de la organización estima que a lo largo de toda la Costa bonaerense operan unos 4.000 trapitos. "Las tarifas empiezan a correr con las primeras luces del día y no terminan hasta bien entrada la madrugada. De día se paga entre 50 y 100 pesos, siempre teniendo en cuenta la cara del veraneante, tal como afirman los propios trapitos y por supuesto según la nave, es decir el coche que va a estacionar". 

"Un grupo de ellos en las playas de Punta Mogotes en Pinamar ha hecho célebre la máxima mafiosa de "si vienen con una nave de 300 mil pesos que no esperen que se la cuidemos por 30 pesos", explicó el especialista. 

Este año, lamentablemente se agregó una problemática que ensombrece aún más esta actividad ilegal. Es que la baja densidad de turistas en los balnearios y el descenso en el gasto cotidiano (por subas en hospedaje y comida) resultan una combinación explosiva, porque hay enfrentamientos graves con los trapitos, ya que hay resistencia a pagar los peajes. De ese modo, se registran enfrentamientos físicos y verbales, rotura de vidrios y rayadura de chapas. 

"Mientras tanto la Policía Bonaerense no puede encontrar una solución al flagelo y ya aparecieron más de 180 coches rayados y rotos entre ambas playas lo que refleja el nivel de impunidad de estos delincuentes", precisó Miglino. 

Una muestra de la situación, que promete extenderse durante la temporada, se pude observar en las redes sociales, principalmente Twitter y Facebook, donde los turistas no paran de expresar su malestar por esta situación. "Las playas están repletas de trapitos. Si te negás a pagar, te fajan o te hacen pelota el coche", dijo un turista afectado.

Cuando no pagar sale caro

"El año pasado vine con mi camioneta Amarok a Pinamar. Estacioné temprano, tipo 9 de la mañana frente a un parador de moda. Se acercaron tres trapitos y me pidieron 100 pesos. Les di 50 y les dije que a las 14 cuando volvía les daba el resto. Al regresar había otro grupo de trapitos y tenía los dos espejos rotos de la camioneta y un rayón de punta a punta hecho seguramente con un cúter por la profundidad". 

"Resultado entre chapa y pintura y espejos (el seguro no me cubría semejante vandalismo), pagué 18.000 pesos. Este año dejo la camioneta en la cochera del departamento que alquilé, camino a todos lados o tomo un remís", contó un turista del barrio porteño de Nuñez. 

El abogado Miglino indicó que "el accionar ilegal de los trapitos se debe denunciar siempre al 911. Muchas veces la gente denunciada tiene antecedentes penales o es buscada por otros hechos".

 


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