Ariel Ortiz (37) fue detenido ayer en una iglesia evangélica de Chile, donde vivía. Se trata de un neuquino condenado por abuso sexual y que estaba prófugo desde hace un año.
Como quedó en libertad hasta que estuviese firme la sentencia, Ortíz no dudó: tomó algo de ropa y decidió pasar a la clandestinidad, recordó hoy diario Río Negro.
Hacía unos meses, Ortiz se encontraba trabajando en una iglesia evangélica, donde se había camuflado, participaba de la comunidad, vivía y realizaba tareas varias.




